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CGT vuelve a pedir suba del mínimo no imponible
En un clásico de cada año, la jerarquía sindical tratará de instalar en la agenda del Gobierno la elevación de la base imponible. La última modificación se hizo en julio y llevó esos valores a 4.818 pesos mensuales para los solteros y a 6.662,80 pesos para los casados.
El porcentaje de la suba, según confiaron desde la CGT, se discutirá en la cumbre convocada para las 16 en la sede de Azopardo. El pedido, de todos modos, oscilaría entre el 10% y el 20%. Es decir: superar los $ 5.200 para los solteros y los 7.000 para los casados.
Pero la secuencia, esta vez, se topará con un factor extraño: como el Gobierno no consiguió que el Congreso le apruebe el proyecto de presupuesto, la Presidente no tendría -aunque al respecto hay otras miradas- la potestad para aumentar, a sola firma, esos montos.
En años anteriores, el incremento se fijó por resoluciones de la AFIP. Sin el paquete de facultades delegadas atadas a la Ley de Presupuesto, Cristina podría tener que recurrir a un decreto, de validez discutible, o directamente a un proyecto de ley.
El planteo de aumentar el mínimo no imponible será uno de los tres temas clave de la primera reunión del año de la CGT, a la que fueron citados todos los sectores a pesar de que anoche no había confirmación sobre la presencia de los referentes de los «gordos».
No sería un dato extraño: durante 2010 fue casi una constante el faltazo de ese sector y, también, del bloque de los independientes que comandan Gerardo Martínez, de UOCRA, y Andrés Rodríguez, de UPCN. Estos, de todos modos, hoy asistirían.
La situación con los «gordos» es otra: no solo por la crisis que afecta a José Pedraza de la Unión Ferroviaria a raíz del crimen de Mariano Fe-rreyra. También, en las últimas horas se reavivó la tensión con Armando Cavalieri, luego que Moyano patrocinó una lista opositora que desafía a «el Gitano» en Comercio.
Además de faltazos físicos, se proyectan ausencias temáticas: la más visible se refiere al pacto social impulsado por la Casa Rosada como acuerdo entre los gremios y el sector empresario. En la orden del día no hay ninguna mención a ese asunto. ¿Razones? Varias, pero, sobre todo, una: los gremios que están en medio o inician en estos días la negociación paritaria se resisten a que un acuerdo global limite sus expectativas de aumento salarial.
En rigor, aunque el libreto usual de la CGT es que la central delega en los gremios las discusiones de cada sector, también se espera que haya análisis conjunto sobre los montos que pedirá cada sindicato.
Habrá, también, espacio para explorar otros dos ítems: se espera un informe sobre la situación de los trabajadores tercerizados, muchos de los cuales fueron incorporados, por intermediación del Ministerio de Trabajo. Moyano, tras el caso Ferreyra, pidió enfocar la política de la CGT en ese sentido.
El otro anexo se refiere a los fondos para las obras sociales, un reclamo largamente expuesto por los gremios porque suma, según sus cálculos, cerca de 6.000 millones de pesos. En los últimos días hubo dos gestos: Cristina ordenó destrabar la cuota trimestral, pero, más importante, liberó un extra de 250 millones de pesos.


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