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China aprende de Moreno: toca el índice de inflación
Hu Jintao
En enero la inflación fue el 4,9% anual frente al 4,6% anterior y por debajo del dato esperado por el mercado del 5,3%. Fue la segunda mayor cifra de los últimos meses, considerando el 5,1% de noviembre. Cabe señalar que el Gobierno chino apunta a un 4% este año. Uno de los cambios más notorios es que le subieron la ponderación al gasto en vivienda y bajaron el de los alimentos dentro del cálculo del IPC chino. El modus operandi es quizá menos grotesco que el aplicado en épocas del «índice descarnado» de José Alfredo Martínez de Hoz o por los «manejos estadísticos» del secretario Guillermo Moreno. Pero se entiende en el contexto de que precisamente la acelaración de la inflación en China tiene epicentro en la presión de los precios de los alimentos (en enero subieron el 10,6% anual frente al 9,6% de diciembre). Para el Gobierno el cambio refleja mejor la evolución en los patrones de consumo chino; para la gente no es reflejo real de los precios. Según la oficina de estadísticas chinas el ajuste agregó 0,024 punto porcentual a la medición de enero.
Pero el otro dato que preocupa al mercado fue el aumento de la inflación subyacente (sin alimentos), que subió del 2,1% en diciembre al 2,6% en enero, el más alto en una década. Esto muestra que la base del aumento de precios es más amplia y ya no solo involucra a los alimentos.
Los analistas estiman que en febrero el IPC se ubicará en torno del 5,2%; si resulta mucho más bajo, el dato perderá credibilidad. En general se esperaba que los cambios metodológicos ante modificaciones en los patrones de consumo se realizaran cada cinco años.
Si el mercado se convence de los próximos datos de inflación, el banco central tendría menos presiones para subir las tasas. Sin embargo, los técnicos advierten que el cambio provocará una distorsión que se encadenará en los próximos meses y la política monetaria china no podrá abandonar el rumbo restrictivo. Vale señalar que resulta más efectivo frenar la expansión crediticia que subir las tasas para controlar el ritmo de expansión monetaria y la inflación en China por la estructura del sistema financiero.
Para el Gobierno de Hu Jintao la batalla contra la inflación es a todo o nada. Y pocos dudan de que la ganará. Lo que queda claro es que también, entre la espada y la pared, se recurre a todo artilugio. El Gobierno de Cristina de Kirchner debería tomar nota de que el mundo está preocupado con tasas de inflación del 5% anual, mientras en la Argentina se presupuestan oficialmente dos dígitos.


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