6 de septiembre 2013 - 00:00

Choca Obama con una mayoría del G-20 hostil al ataque a Siria

El presidente de EE.UU., Barack Obama,  conversa con sus pares de Italia, Enrico Letta (izq.), y Reino Unido, David Cameron (derecha), en una jornada en la que la crisis siria barrió con los otros temas de la agenda.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, conversa con sus pares de Italia, Enrico Letta (izq.), y Reino Unido, David Cameron (derecha), en una jornada en la que la crisis siria barrió con los otros temas de la agenda.
San Petersburgo - Como se preveía, la cumbre anual de los líderes del G-20 comenzó ayer en la ciudad rusa de San Petersburgo dominada por la posibilidad de un ataque militar contra Siria liderado por Estados Unidos, que, a tenor de distintas declaraciones, rechazan la mayoría de ellos sin un aval de la ONU.

Aunque el presidente Barack Obama aterrizó ayer en la antigua capital zarista con la intención de presionar y convencer a sus aliados occidentales de la necesidad de una ofensiva de castigo contra el régimen de Damasco por la utilización de armas químicas, a lo largo de la primera jornada de la reunión se escucharon numerosos llamamientos a una solución política.

Por ahora, de acuerdo con la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, participarán Albania, Dinamarca, Kosovo, Polonia, Rumania, Australia, Canadá, Turquía y Reino Unido, que sólo aportaría respaldo no letal.

La opinión pública norteamericana tampoco se manifiesta favorable a esta instancia, y según los últimos sondeos, el respaldo se ubica entre el 20% y el 30%. Cifras que podrían incidir en la votación del Senado sobre la resolución que habilita al presidente Obama a ordenar la ofensiva en Siria. Según la página Politico.com, aunque los líderes del Congreso le aseguraron su respaldo al presidente demócrata, el plan todavía no cuenta con una mayoría clara y el resultado de la votación del próximo lunes es impredecible.

"Una clara mayoría se muestra a favor de una solución del problema sirio por medios pacíficos"
, sostuvo en conferencia de prensa Serguéi Ivanov, jefe de gabinete del presidente ruso, Vladimir Putin, después de la primera sesión de trabajo de la cumbre del G-20.

El conflicto en Siria, que desde que EE.UU. y Occidente acusaron al régimen de Bashar el Asad de haber empleado armas químicas el pasado 21 de agosto cerca de Damasco, se coló definitivamente en la agenda de una cumbre que estaba destinada a debatir sobre economía.

El anfitrión Putin, el principal aliado de Al Asad, propuso a los mandatarios del G-20 abordar la situación en Siria durante la cena que se predisponían a compartir al cierre de esta edición. "Varios de los participantes me pidieron que se les dé la posibilidad de discutir otros temas muy importantes y graves de política internacional que no figuraban en un primer momento en nuestro plan, en particular, la situación en Siria", dijo el presidente ruso al inaugurar la cita.

Rusia y China se oponen categóricamente a una acción militar contra Siria que no cuente con el beneplácito del Consejo de Seguridad de la ONU y consideran que el Congreso de EE.UU. no tiene poder para autorizar el ataque.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reiteró la posición rusa de que las pruebas esgrimidas por Washington para acusar a las tropas sirias de haber empleado armas químicas "no son en absoluto convincentes".

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, también insistió ayer en que se debe esperar el informe de los inspectores de la ONU que investigaron sobre el terreno el uso de armas químicas en Siria. Van Rompuy dio credibilidad a los informes de inteligencia de algunos países que acusan al régimen de Al Asad de haber empleado dichas armas, y lo calificó de "atroz crimen contra la humanidad".

El presidente europeo reconoció que, si bien algunos miembros de la UE comparten la necesidad de castigar al régimen sirio, "en estos momentos, sólo un país, Francia", estaría dispuesto a tomar parte en una acción militar.

La relevancia que adquirió esta cumbre como último recurso para evitar un ataque de castigo contra Damasco de imprevisibles consecuencias quedó de manifiesto con el anuncio del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de que su representante especial para Siria, Lajdar Brahimi, viajaba a San Petersburgo para sumarse a la reunión. "En momentos en que el mundo está centrado en la preocupación acerca del posible empleo de armas químicas en Siria, debemos empujar más fuerte para que una Conferencia Internacional sobre Siria tenga lugar en Ginebra", dijo Ban, según su portavoz.

Agencias EFE, AFP, Reuters,

ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario