Tres novedades locales coinciden en hablar de los afectos, y difieren en el modo de hacerlo. En una, dos jóvenes quieren aplicar todo lo aprendido en la escuela. En las otras, sendos directores de videoclips expanden sus propios mundos, con resultado adverso (dicho sea de paso, uno hizo Spinetta, el otro Juana Molina).
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"Resentimental" es la ambiciosa presentación del marplatense Leo Damario en el cine comercial, tras casi un centenar de clips y cuatro largos experimentales que han recibido elogios tipo "el primer film fashion argentino", "enfoque hot couture", "erotismo lésbico soft y loco" y cosas por el estilo. Exquisito de las complejidades formales y la "moral cosmética", su exposición de amores súbitos, desamores, frases pomposas y trapos finos (exposición, más que historia) tiene un elenco glamoroso impresionante. Pero el resultado impresiona bastante menos.
Por su parte, "El hijo de Dios", autodefinido western bíblico futbolero, es una fábula donde los jóvenes Santiago y Juan Zebedeo, Tomás, Pedro y Pablo (de apellido Houseman) enfrentan al jefe de policía Pilatos, su estrella Catenaccio y demás uniformados en un partido de fútbol pascual, del que depende el destino del pueblo y el espíritu panzeriano del juego. La Biblia, en este caso, es el libro "Fútbol, dinámica de lo impensado", de Dante Panzeri. Cuando las cosas se ponen decididamente mal, entra a la cancha un vagabundo llamado Jesús, con la camiseta número 7 para más datos. La catequesis pretextada es confusa y antojadiza, pero, eso sí, la fotografía es admirable y el partido luce bien, tiene suspenso. Autores, Mariano Fernández y Gastón Girod (que también hizo iluminación y cámara), dos muchachos que aman apasionadamente el fútbol, el cine, y el pueblito polvoriento de Azcuénaga donde filmaron.
Y luego está "Miss", de Roberto Bonomo, contada por un flaquito manso, hijo de china y japonés, que dice llamarse Roberto Bonomo "pero pueden decirme Robert". Una película que se muestra tan inocente e indefensa como su personaje. Hecha con el mínimo de presupuesto, de locaciones, de situaciones, y de intérpretes: él, ella, un amigo, poca gente más, toda buena onda. Naif total, estilo amateur. Desarmante. Intérpretes, Robert Law Makita, hijo de japonés y brasileña, Mónica Villa, rubia casi etérea, y un gordito boliviano, Rigoberto Zárate, alias Rigo, siempre contento. Simpático antojo sin pretensiones de Bonomo, es una pavadita, pero, por eso mismo, termina ganando.
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