23 de febrero 2015 - 00:34

Claves para 2015 detrás de rutinaria sesión en el Senado

• EL GOBIERNO DECIDE LA RENOVACIÓN DE AUTORIDADES.
• JUEGA ALLÍ SEÑALES SOBRE SU RELACIÓN CON EL PERONISMO ESTE AÑO.

Gerardo Zamora y Miguel Pichetto
Gerardo Zamora y Miguel Pichetto
 El Gobierno debe tomar dos decisiones esta semana en el Congreso. Sin duda la más ruidosa será el armado de la Asamblea Legislativa, donde Cristina de Kirchner pronunciará su último mensaje como presidente y aún no está garantizado cuál será el público que la escuche.

La segunda, callada y rutinaria para muchos, aportará datos sobre el futuro político inmediato. Es el caso de los problemas que giran alrededor de la sesión preparatoria del Senado de esta semana. Hacia octubre del año pasado, el kirchnerismo tenía la idea clara de que había llegado el momento de un cambio.

En términos de poder y con el esmeril continuo sobre Amado Boudou, la figura en cuestión, a efectos de dar una señal, es la del presidente provisional, cargo en el que Cristina de Kirchner puso ya hace dos períodos al radical K santiagueño Gerardo Zamora. Esa jugada es un clásico del kirchnerismo: el temor eterno a las rebeliones dentro del propio peronismo y la interna hicieron que coloquen en ese lugar a un extrapartidario, habida cuenta de que ese sillón está segundo en la línea de sucesión presidencial. Los Kirchner siempre consideraron demasiado peligroso poner a un peronista tan cerca del sillón número uno y de ahí la opción de Zamora.

Con la campaña en el corto plazo, el Gobierno había decidido, entonces, hacia octubre, cambiar de presidente provisional del Senado. Era el momento justo para comenzar a pensar en la elección presidencial y en reforzar alianza con el PJ para apoyar al candidato que eligiera a dedo la Casa Rosada. Poco se avanzó en ese camino desde entonces.

En algún momento del año pasado Elisa Carrió sentenció: "El futuro del país se juega en la elección del presidente provisional del Senado". Casi nadie la entendió.

No se refería en ese momento la chaqueña a lo que podría pasar con el futuro judicial de Boudou, sino a lo que representaba para la interna del kirchnerismo o el peronismo (en esto claramente no pueden asimilarse) que se eligiera a un aliado extra PJ o a un integrante del riñón, teniendo en cuenta, está claro, un ambiente que reflejaba una situación endeble para el vicepresidente.

El escenario, sobre el que esta semana actuará Cristina de Kirchner decidiendo la renovación de autoridades del Senado, no muestra que la Presidente aparezca recostándose sobre el peronismo; todo lo contrario. Es cierto, tratándose de kirchnerismo, todo puede cambiar a último momento, pero anoche no había comunicaciones en el Senado sobre cambio alguno. Ni Miguel Pichetto, quien debe operar los votos en el recinto para reelegir autoridades, y mucho menos el propio Zamora, tienen aún instrucciones. El futuro de esos cargos, entonces, hay que leerlo en la suerte que lleve la política para el Gobierno para estos días.

El peronismo hoy no le aporta solución alguna a Cristina de Kirchner en los conflictos que debe enfrentar. Probó el año pasado la Presidente que podía forzar la presencia de Boudou en el recinto del Senado cuando la oposición pedía a gritos una licencia. El vice sigue en su puesto. No es un premio al empecinamiento presidencial, sino un error de estrategia claro y evidente en la oposición.

Que Zamora siga en su puesto, cuando se confirme, significará que Cristina de Kirchner sigue sin confiar en el peronismo al punto de que ni siquiera arriesga acuerdos. El dato sirve, en esos términos, para filtrar la lista de candidatos que pueden llegar a contar con bendición para la pelea presidencial. Por lo demás, la apatía en el Senado es casi absoluta; no parece que el peronismo esté por estos días en condiciones de solucionar ninguno de los problemas que aquejan a la Presidente.

El resto de las incógnitas del Senado de estos días no registran mayor temperatura. El secretario administrativo, Juan Zabaleta, llegó de la mano de Boudou, pero el hábitat que lo rodea ya no es el mismo.

Su nombre está anotado para el cambio y hasta él mismo pide salida porque está lanzado a pelear la intendencia de Hurlingham y el tiempo para la campaña no sobra. Pero ese cambio puede darse tanto ahora como en mayo.

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