8 de junio 2010 - 00:00

Cobos busca superar el estigma de la 125

Julio Cobos
Julio Cobos
Ícono político hasta la interna del domingo, la Resolución 125 asfixia ahora el futuro presidencial de Julio Cobos. Luego del triunfo de Ricardo Alfonsín en la UCR de Buenos Aires, la primera autocrítica cobista fue la incapacidad de demostrar que el vicepresidente sigue vivo después de la crisis por las retenciones móviles.

El «voto no positivo» del 17 de julio de 2008, que representaba el principal valor agregado de Cobos en el radicalismo, pasó a ser un estigma que el mendocino aún hoy no puede superar. Al menos eso revelan los estudios de opinión realizados por el cobismo bonaerense donde la mayoría de los consultados desconoce la trayectoria política del titular del Senado.

Una investigación cualitativa de mercado y opinión pública de la consultora MORI (Market and Opinion Research International) le sirvió al cobismo bonaerense para explicar algunas de las causas de la victoria alfonsinista. El electorado argentino identifica a Cobos con la Resolución 125 y su voto contra las retenciones móviles, pero no mucho más. Prácticamente nadie conoce su gestión al frente del Poder Ejecutivo de Mendoza, su paso por el Ministerio de Obras Públicas durante la gobernación de Roberto Iglesias o su desempeño como decano de la Universidad Tecnológica Nacional mendocina.

Hoy el vicepresidente recibirá en su despacho del Senado al intendente de Junín, Mario Meoni; al diputado Mario Barbieri, ex intendente de San Pedro, y a Daniel Katz, responsable de un aparato de al menos 900 votos de los que menos de la mitad apoyó al cobismo en las urnas marplatenses. «A partir de hoy se van a acelerar los tiempos», fue la sentencia que retumbó anoche en los pasillos del Senado. Eso no significa, sin embargo, que Cobos tenga planeado renunciar o pedir licencia antes de mayo del año próximo. Pero el mendocino aumentará, sin dudas, su exposición pública en la Capital Federal, en la provincia de Buenos Aires y en el interior del país, con una mayor dosis de confrontación frente al kirchnerismo.

No hubo pánico entre los estrategas de Cobos, quienes se ufanaban de la exigua cantidad de votos cosechada por Alfonsín en relación con el padrón nacional de 27,8 millones de votantes. «Ricardo sacó casi 78 mil votos en la interna de la provincia de Buenos Aires. Si quiere ser presidente con eso, en la elección general no gana ni en un distrito como Bahía Blanca», fue la chicana de un cobista que intentó minimizar la proyección 2011 de Alfonsín.

Pero lo cierto es que la Argentina cobista de las retenciones móviles cambió. Y al vicepresidente ya no le alcanza con mostrarse como el prócer de la Mesa de Enlace para quedarse con la candidatura presidencial de la UCR. El ex gobernador de Mendoza saldrá ahora a instalar un nuevo perfil de gestión, con posturas definidas que lo alejen del híbrido político que pretende exhibir el kirchnerismo. La tarea no será sencilla: el 14 de junio el Senado deberá votar la reforma al Código Civil para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. El conservador electorado rural volverá a festejar el voto de Cobos, quien sólo avala la unión civil sin matrimonio ni derecho a adopción. Pero la protesta del campo se extinguió y ahora los escraches los padece Alfredo de Angeli. Cobos deberá reinventarse y potenciar su afinidad con los sectores medios e independientes que exceden a los afiliados radicales, ahora inclinados hacia Alfonsín, para recuperar su pico de competitividad de cara a las internas, simultáneas, abiertas y obligatorias del 14 de agosto del año próximo. «Sería bueno ir con Alfonsín. Lo vengo diciendo desde que se vislumbraba la interna».

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