El vicepresidente, Julio Cobos, recibió ayer a la cúpula de Federación Agraria: Jorge Solmi, Ulises Forte,
Pablo Orsolini y Eduardo Buzzi.
Mientras el Ejecutivo demora un encuentro con la dirigencia del campo y cobra forma el armado de un bloque legislativo rural, la Federación Agraria Argentina (FAA) formalizó ayer en el Congreso la presentación de su propio proyecto de ley. La entidad propone segmentación y reducción de las retenciones, y una serie de beneficios para pequeños y medianos productores con los cuales no están de acuerdo la Sociedad Rural y CRA, socios de la Mesa de Enlace rural que pretenden extender las ventajas también a los sectores de mayor escala.
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La iniciativa fue entregada por la mañana en bloques de ambas cámaras y dada en mano al vice-presidente, Julio Cobos, quien recibió en su despacho a un grupo de dirigentes encabezado por Eduardo Buzzi y Pablo Orsolini, presidente y vice de la Federación Agraria. Pese a no haber pedido audiencia, los ruralistas dialogaron con el presidente del Senado y expresaron sus dudas sobre el potencial éxito de un bloque parlamentario rural. «Sería algo corporativista...», evaluó Buzzi respecto del plan que encuentra consenso en parte de la dirigencia del campo -la Sociedad Rural apuesta a esta idea- y en el cual el macrista Christian Gribaudo, vice de la Comisión de Agricultura, sueña con integrar a 90 diputados.
Lo que es claro en este punto de la puja campo-gobierno es que la Mesa de Enlace está haciendo más evidentes sus contradicciones. CRA y SRA decidieron no apoyar a FAA con su proyecto de ley y, por el contrario, generar iniciativas propias. No ceden en el objetivo de retenciones cero y también quieren reducir controles oficiales, principalmente los que ejerce la ONCCA.
La FAA, en tanto, con el texto pulido que oficializó ayer -que será difundido con 16 conferencias en el interior del país- dejó claro que está afinando la puntería en sus reclamos políticos. Incluye mínimos no imponibles para la exportación de granos a razón de 600 toneladas para soja y girasol, 900 para trigo y 1.200 para maíz.
Plantean diferentes alícuotas a medida que se superan ciertos tonelaje. En soja, la progresión es 7% entre 601 y 1.500 toneladas, 12% entre 1.501 y 2.500 toneladas, 17% entre 2.501 y 3.500 toneladas y 20% entre 3.501 y 5.000. A partir de este nivel, se pagaría 25%. Por encima de 5.000 toneladas se abonarían retenciones de 22% para el girasol, 17% para el trigo y 12% para el maíz.
Se incluyen, además, exenciones para producciones regionales, creación de un título público para compensar retenciones, un fondo de redistribución productiva y una comisión bicameral de monitoreo.
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