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Comentarios políticos del fin de semana
Eduardo Duhalde
La desconfianza cubre los anuncios oficiales de seguro universal a la niñez y reforma política, no tanto por su contenido, sino por ser iniciativas que provienen de Néstor y Cristina Kirchner. A eso se suma, según la columna, la destrucción de la confianza y el alejamiento de las inversiones por el excesivo protagonismo del ex presidente.
Ninguna concesión del kirchnerismo para el Congreso, el seguro universal a la niñez salió por decreto y la reforma electoral se redactó en soledad, sin sugerencias opositoras, más allá de las fotos durante la ronda de diálogo que siguió a la derrota legislativa del oficialismo el 28 de junio.
Repite la columna viejos clichés del estilo de gobierno kirchnerista, como que los ministros se enteran de los anuncios por los medios, como si estos funcionarios fuesen víctimas y no avalaran sumisamente ese estilo de conducción.
Aporta como dato novedoso que Eduardo Duhalde envió a Alberto Fernández a trabajar junto con Roberto Lavagna, en una especie de resurrección del gabinete de crisis de 2002, después del estallido del «corralito» financiero. Pero repite el escenario de colapso opositor con el socialismo dividido, Julio Cobos enfrentado con Elisa Carrió y el peronismo disidente acéfalo.
- MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Los primeros carteles que proclaman la candidatura presidencial de Néstor Kirchner en 2011 y el anuncio de Eduardo Duhalde sobre su intención de competir en las internas abiertas del PJ contra el ex primer mandatario son las excusas del columnista para hablar del posible escenario electoral. Niega de manera tajante, y a partir de una «muy seria encuesta», reservada, en cuyos datos se basa, pero no cita, que alguno de los dos tenga posibilidades de volver a la presidencia, ya que en ambos casos «la imagen negativa supera en más del doble a la positiva». A esto se suma, según el periodista, que ninguno tendría verdaderas intenciones de volver al sillón de la Casa Rosada: Kirchner se postularía para mantener el armado de poder durante los últimos dos años de gobierno de su esposa, mientras Duhalde habría salido a desafiar a Kirchner porque Carlos Reutemann todavía no lo hizo.
La columna cita, además, una frase de Kirchner, en la que admite como error haberse desprendido de Roberto Lavagna y no haber cuidado más a Daniel Scioli, una rareza casi fuera de registro para un Gobierno tan poco afecto a las autocríticas.
El cronista analiza también el arco opositor y ubica en las primeras posiciones de «los presidenciables» a Reutemann, Mauricio Macri y Julio Cobos, según las encuestas no precisadas. Respecto de este último, se refiere a la preocupación del vicepresidente sobre su posible merma de presencia en los medios si renuncia a su cargo en el Gobierno. Dentro de los dilemas de Cobos, señala Morales Solá, se encuentra también la posibilidad de que Elisa Carrió le dispute la candidatura en internas abiertas, si avanza la reforma política del oficialismo. En este punto, el columnista sugiere lo que puede llegar a conformar un nuevo frente de tormenta en la alianza del radicalismo con Carrió, ya que la líder la Coalición Cívica estaría analizando «reformar la reforma», posición a la que sus socios se niegan de manera enfática.
El columnista adjunta a la lista de presidenciables a un Francisco de Narváez dispuesto a negociar con la estructura peronista (pronunciamiento judicial sobre su lugar de nacimiento de por medio, seguramente) y a un Hermes Binner con ambiciones nacionales, ya que sería el paso a seguir para conservar su estructura provincial, al no estar permitida la reelección en Santa Fe. La columna no innova en lo que toca a Reutemann: también es una incógnita para el periodista.
Así, cierra desarmando sus primeras afirmaciones sobre Kirchner y Duhalde ya como «no presidenciables»: respecto de los otros posibles candidatos señala que «el destino les pertenece más a ellos (o a alguno de ellos) que a Kirchner o a Duhalde. Duhalde es el único que parece dispuesto a desafiarlo a Kirchner en el terreno que éste elija», algo que, por el momento, el resto del peronismo disidente no parece dispuesto a hacer de manera frontal.


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