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Comentarios políticos del fin de semana
Elisa Carrió
En cuanto a los festejos de la élite política, se pone de manifiesto el cuidadoso plan que montó el matrimonio Kirchner para evitar sobresaltos en las calles. Desde la caminata con presidentes sudamericanos férreamente custodiada y organizada, hasta el tedeum a medida en la Basílica de Luján, con plaza y operativo clamor a cargo de gobernadores e intendentes del conurbano. Cada dirigente gestó su propio aislamiento: Mauricio Macri en el Colón, Julio Cobos en Mendoza, y otros, como Elisa Carrió y Felipe Solá, ni siquiera se dejaron fotografiar en los festejos de mayo.
Superada la mayomanía, ahora el kirchnerismo estaría dispuesto a aprovechar el optimismo social para relanzar la candidatura presidencial del secretario general de la Unasur. La columna señala que Daniel Scioli completaría el binomio 2011, repitiendo la fórmula del oficialismo que cayó derrotada ante Francisco de Narváez en las elecciones legislativas del año pasado. La fiebre electoral se completa con Sergio Massa, supuestamente sondeado por el kirchnerismo, pero decidió a jugar en el peronismo disidente.
En la UCR, el oficialismo se ilusiona con la figura de Ricardo Alfonsín para desinflar a Julio Cobos. Los radicales intercambian sospechas sobre pactos ocultos con el Gobierno, entregándose al juego de la Casa Rosada de fracturar a la oposición.
- MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Cansado de repetir una y otra vez las mismas críticas y observaciones sobre la política argentina, el periodista se dedica esta semana a dar por tierra los sueños presidenciales de Néstor Kirchner para 2011 dando un duro panorama de la frágil situación económica mundial y cómo ésta puede sacudir a la Argentina. Como si la economía local no tuviera sus sistemáticos estertores.
Según el columnista, el ex presidente se limita a levantar dos estandartes para asegurar que va a ganar los comicios del año que viene: una encuesta encargada por el Gobierno que le da una intención de voto de un 31% y el grado de convocatoria que tuvieron los festejos del Bicentenario. Elude así lo que anuncia su propio diario en tapa respecto de la batería de medidas que proyecta el kirchnerismo para mantener el momentum patriótico logrado con los festejos de la semana pasada.
Además de dedicar varios párrafos a la situación internacional y cómo puede afectar las exportaciones argentinas, el periodista se detiene en los cruces con Brasil por el cierre «clandestino» -así lo califica- a las importaciones de ese país. En este punto, no aporta demasiada información, a excepción de algunos hechos que él mismo califica de «anecdóticos» y algunas frases de funcionarios cariocas enojados, como es esperable.
El resto de la columna se dedica a hacer especulaciones sobre posibles cambios de gabinete que no llega a anunciar: dice que dicen que se va Guillermo Moreno, pero él mismo lo desdice; sugiere el posible reemplazo de Débora Giorgi por Amado Boudou al frente del Ministerio de Economía, pero no arriesga nada. No hace mucho todas las apuestas se concentraban en Mercedes Marcó del Pont para cubrir la supuesta e «inminente» salida de Boudou. Todavía no hubo novedades.
El periodista deja siempre para el final su reflexión crítica sobre el matrimonio presidencial, al que le crítica su falta de perspectiva de futuro y su cerrazón en ganar los debates históricos del pasado. En este punto, no puede evitar hacer su propia defensa de la situación judicial de los Noble, haciéndose eco de esa guerra por el pasado que todo el tiempo reactualiza el kirchnerismo y de la que él tampoco logra mantenerse al margen.


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