9 de agosto 2010 - 00:00

Comentarios políticos del fin de semana

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Sin aportar novedades, el cronista repasa la relación entre los dirigentes del peronismo disidente y Mauricio Macri. Repite que Carlos Reutemann no quiere la candidatura presidencial, aunque deja lugar para un cambio de posición, y que los peronistas no lo ven al intendente porteño como propio. La conversación con Macri fue sólo un comienzo más casual que voluntario, pero comienzo al fin, señala sobre la cena que mantuvo con Francisco de Narváez, Eduardo Duhalde, Reutemann y Felipe Solá en la casa del CEO de Clarín, Héctor Magnetto.

En una versión tardía, reunió el dato más novedoso, es la presencia de periodistas de este diario en ese encuentro de mesa chica, lo que planteó dudas sobre las intenciones de ese matutino, que no publicó ni una línea de esa tertulia.

Según el periodista, la diferencia sustancial con las últimas elecciones es que una enorme mayoría de dirigentes peronistas cree que el único candidato justicialista instalado, Néstor Kirchner, está condenado a la derrota.

Relata también que no pocos de los máximos líderes empresarios que se congregaron en la Unión Industrial el miércoles último intuyen, al mismo tiempo, que el próximo presidente podría surgir del radicalismo.

Los peronistas con recursos como para hacer permanentes encuestas (De Narváez, por ejemplo) concluyeron que la sociedad argentina reclamará dos puntos cruciales en las próximas elecciones presidenciales: moderación y gobernabilidad. Kirchner garantiza una gobernabilidad casi brutal. Nunca, en cambio, podrá ofrecer moderación. «El problema de esos hombres de negocios es que ven falencias políticas o de gobernabilidad tanto en Julio Cobos como en Ricardo Alfonsín», subraya el columnista.

«¿Quién, entonces, en lugar de ellos? El candidato surge casi por unanimidad: el senador Ernesto Sanz, actual presidente del radicalismo», remató el periodista, para enseguida agregar que el conflicto con este senador radical es que no es conocido por los argentinos, como ya dijo tantas veces.

El problema del peronismo disidente es, por su parte, que no puede contar con Reutemann ni con De Narváez para las presidenciales. Macri sólo puede exhibirse como un riesgo para el peronismo si fuera candidato presidencial sin el peronismo. El jefe de Gobierno porteño -asegura el columnista- propuso un sistema de encuestas, de conversaciones y de consensos urgentes. Los peronistas que aspiran a la candidatura prefieren huir de esa encerrona. Macri les ganaría siempre en las encuestas.

«Duhalde y Felipe Solá creen que, al final, quedarán sólo ellos. Deducen que la popularidad de Macri como víctima del kirchnerismo durará poco y que todavía nadie sabe cómo sorteará el acoso judicial y político al que está sometido por la investigación sobre las escuchas telefónicas», señaló el periodista.

Una cosa le quedó clara a Macri: el peronismo no irá a buscarlo a su casa. En lugar de esperar esa visita supuestamente inevitable, deberá comenzar por cautivar al peronismo. «Tu candidatura puede dividir al peronismo y esa fragmentación no sería un buen negocio para nadie», se le dijo en aquel encuentro, relata el columnista.

VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Tormenta de candidatos kirchneristas en la provincia de Buenos Aires: Amado Boudou, Alicia Kirchner, Aníbal Fernández, Hugo Moyano, Florencio Randazzo, Santiago Montoya. También Sergio Massa, aunque el intendente de Tigre y el ex recaudador bonaerense no estén del todo conformes con aparecer en el pelotón del oficialismo. Quien habría quedado relegado es Daniel Scioli, acorralado por el brote de casos de inseguridad que lo apartan del discurso kirchnerista sobre la recuperación de la economía y la reinserción de la Argentina en el mundo.

Tal como publicó este diario semanas atrás, ahora la columna dominical recupera, en un esquema por lo menos aventurado, la fórmula que prepara la Casa Rosada para renovarse en 2011: Kirchner-Kirchner-Kirchner. Es decir, Néstor para la presidencia, Cristina para la senaduría nacional bonaerense y Alicia para candidata a gobernadora. Pero falta otro Kirchner que se podría sumar a la boleta del Frente para la Victoria: el niño Máximo, tentado con desembarcar en la Cámara de Diputados por la provincia de Santa Cruz.

Prima en ese esquema la lógica duhaldista de contemplar el principal distrito electoral del país como refugio político en caso de una retirada apurada del poder.

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