27 de septiembre 2010 - 00:00

Comentarios politicos del fin de semana

Ricardo Lorenzetti
Ricardo Lorenzetti
BLANCK, JULIO. Clarín. Un compendio de las noticias judiciales de la última semana, que comienza con la «anomalía» del incumplido fallo de la Corte Suprema de Justicia sobre Santa Cruz y se extiende a las tres derrotas al hilo del kirchnerismo en las elecciones del Consejo de la Magistratura.

Se reitera, además, el exabrupto del secretario de legal y técnica, Carlos Zannini, quien en una reunión partidaria se quejó: «Nosotros no pusimos a la Corte para esto». El máximo tribunal habría sentido el impacto de la ofensiva oficialista contra el Poder Judicial, que se remonta al uso de reservas del Banco Central, cuando la mismísima Cristina de Kirchner hizo conocer a la Corte su enojo y hasta empujó a Ricardo Lorenzetti a ofrecer su renuncia a la presidencia de la última instancia jurídica del país.

El desconocimiento del fallo de la Corte, que ordena reponer al ex procurador santacruceño Eduardo Sosa en su cargo, sería posible sólo gracias de la oscilante oposición en el Congreso. No hay acuerdo para el grado de intervención federal que debería disponerse en Santa Cruz. Y a casi un año de las elecciones presidenciales, abundan más las especulaciones políticas sobre el efecto que podría tener esa medida en el voto de 2011.

La renovación en el Consejo de la Magistratura, más allá del entusiasmo opositor, sería parcial, y el Gobierno no pierde del todo el poder de veto. Es cierto que sobre un total de 13 integrantes, el kirchnerismo se replegó a tan sólo cinco. Pero para disponer el nombramiento o la remoción de algún juez son necesarios los dos tercios de ese cuerpo que, pese a las recientes victorias en las urnas, la oposición todavía no controla, estimó el columnista.



MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Reiterativo el cronista en su abundante análisis sobre el destino del Gobierno nacional habla del último recurso de los Kirchner. Ese auxilio casi imposible consiste en que Néstor Kirchner pueda mostrarse ante el peronismo como un líder en condiciones de domesticar a la Corte Suprema de Justicia y a los medios periodísticos independientes que aún quedan. Los empresarios han concluido en que la etapa kirchnerista está técnicamente terminada. La Corte no gobierna, pero sí debe poner límites. El duro concepto pertenece a uno de los siete jueces importantes del país. Para unos, la cercanía con los Kirchner es tóxica; para los jueces, la opción de ellos se reduce a elegir entre independencia o sumisión.

Un Gobierno embravecido mandó nuevas mareas de inspectores impositivos a casi todos los empresarios más renombrados del país.

Uno de los motivos de la ira kirchnerista contra la Corte es el caso Santa Cruz en sí mismo. El otro motivo es la necesidad del matrimonio gobernante de mostrar al tribunal como un enemigo que debe ser derrotado. Saben que sólo falta que el juez Eugenio Zaf deposite su voto a favor del Gobierno en el caso de la ley de medios para que los Kirchner tropiecen con una medida definitiva de no innovar en el artículo más polémico de la ley, el 161, que ordena la desinversión por parte de los actuales propietarios de empresas audiovisuales en el perentorio plazo de un año. Con seis votos en contra del Gobierno, la Corte nunca desistirá de las buenas formas. El voto de Zaffaroni debe existir para que cobren vida concluyente los otros votos, que ya existen.

A todo ese repaso, el cronista agrega que es indescriptible la manera como afectó a la Argentina el caso Papel Prensa. El relato corresponde a un alto ejecutivo de la City de Londres, acostumbrado a negociar con bonos argentinos.

Hugo Moyano mismo es otro síntoma de la fragilidad del kirchnerismo.

El proyecto es una utopía. Ni la Corte Suprema ni los medios independientes están dispuestos a una rendición tan obscena como inmoral.

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