21 de febrero 2011 - 00:00

Comentarios políticos

Guillermo Moreno
Guillermo Moreno
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. El paralelismo entre el Superagente 86 y el canciller, Héctor Timerman, abriendo valijas del Gobierno estadounidense en la Aduana argentina, es lo más gracioso de una columna que no aporta demasiados datos nuevos. Un combo de los principales hechos periodísticos de la semana que mezclan un conflicto bilateral con la interna del peronismo y datos estadísticos sobre la lucha contra la inseguridad se esparcen incluso sobre la guerra entre Guillermo Moreno y las consultoras privadas por las mediciones de la inflación.

Insiste el analista con las diferencias entre el relato kirchnerista y la realidad argentina y para eso pone como ejemplos a Nilda Garré, quien a partir de la detención de los supuestos ladrones del Banco Provincia de Belgrano termina festejando inconsistentes mediciones sobre la baja de la criminalidad. Mientras tanto, «Cristina deja hacer». Su principal preocupación sería el pendulante vínculo con la CGT de Hugo Moyano desde que el camionero se solidarizó con el sindicalista duhaldista Gerónimo «Momo» Venegas por su arresto exprés en el marco de la causa de los medicamentos. Esa tortuosa relación con una de las principales columnas del peronismo, llevaría a la Presidente a replegarse sobre el ultrakirchnerismo transversal y en especial sobre La Cámpora.

La mutación cristinista tiene como principal víctima electoral a Daniel Scioli, quien ya parece resignado a padecer la colectora de Martín Sabbatella e incluso una interna frente a Sergio Massa que podría reducir aun más el cupo en las boletas de candidatos de la provincia de Buenos Aires.



MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Distraído, o como si no hubiera mirado la letra de los diarios en verano, el cronista hace su columna afirmando que Cristina de Kirchner será candidata, una revelación para el autor, que cree que la Presidente no tiene otra vida más allá de la política y el poder. Entonces afirma que la otra novedad es que Daniel Scioli no será candidato presidencial, pero que la tirantez no ha cesado entre los bandos cristinista y sciolista. Arranca luego el periodista con su habitual catarata de preguntas, interrogándose sobre cuándo se hará el anuncio oficial y que si baja en las encuestas, Cristina podría cambiar de opinión.

Razonablemente, la oposición está en medio de la travesía hacia la elección de candidatos presidenciales. Ninguno de los candidatos opositores logró todavía alzarse con la mayoría de la opinión antikirchnerista de la sociedad, pero eso llegará en algún momento, asegura el cronista. Sobre la estrategia electoral, sostiene que a la Presidente le va mejor lejos de intendentes y candidatos a la gobernación y por eso ordenó entonces que desdoblaran las elecciones provinciales y la dejaran sola con la gente común en las presidenciales de octubre. Pero dice que los gobernadores peronistas si se sintieran despreciados podrían trabajar clandestinamente para otro candidato presidencial.

Luego calcula que en más de tres meses podría crecer Mauricio Macri, que ahora le muerde los talones, de la mano del peronismo disidente y de cualquier otro peronismo y que a Scioli, como a Carlos Reutemann, parece faltarles esa dosis de audacia (y hasta de locura) que necesita todo político que quiere ser presidente. Remata con que el equipo que rodea a la Presidente lo comanda Carlos Zannini, que concentra en sus manos la información más reservada, el castigo a los indóciles y el consejo final a Cristina, y que las figuras con influencia más creciente son el ministro de Economía, Amado Boudou, y el secretario de Medios, Juan Manuel Abal Medina. Todos llegaron al poder de la mano de un formidable constructor de poder. Ninguno ganó nunca una elección.

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