3 de abril 2018 - 00:00

Comienza carrera para suceder a Weinberg en Tribunal de Justicia

La actual presidente del Consejo de la Magistratura; el ministro de Justicia y Seguridad, Ocampo, y hasta la directora de la Escuela de Policía, anotados.

Inés Weinberg de Roca y Martín Ocampo
Inés Weinberg de Roca y Martín Ocampo
Apenas el presidente Mauricio Macri lanzó el nombre de Inés Weinberg de Roca como su candidata a la Procuración General de la Nación, comenzó la danza de postulantes para ocupar (a silla caliente) su cargo en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires. La cobertura de la vacante porteña tiene una ventaja: el aspirante deberá fatigar los pasillos de la Legislatura para conseguir su aval, ya que es el único cargo que esquiva la designación que para tribunales inferiores hace el Consejo de la Magistratura. Como sucesora ya está anotada la actual titular del órgano de selección y remoción de magistrados porteños, Marcela Basterra, que cuenta con el apoyo del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. El actual ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo, también está inscripto en la carrera, auspiciado por el presidente de Boca Juniors, Daniel "Tano" Angelici. En los tribunales porteños nadie prevé cambios a corto plazo.

El posible salto de Weinberg de Roca al sillón que ocupó Alejandra Gils Carbó disparó una ráfaga de nombres para sucederla en el máximo tribunal porteño. El proceso de recambio está lejos de ser automático. Todo el trámite necesario para activar el proceso de adhesiones e impugnaciones que requiere la actual presidente del TSJ estirará el período de negociaciones con el bloque del PJ para conseguir los dos tercios necesarios para que el pliego prospere. Esto implica también un canje que el oficialismo deberá estar dispuesto a hacer en otros concursos y vacantes clave, y que el bloque de senadores tiene en claro como un checklist para aceitar sus voluntades. Más allá de que desde la Justicia porteña algunos especulan con una suerte de "Caballo de Troya", detrás de la jugada por Weinberg, nadie se atreve a dejar espacios vacantes en caso de que se demuestre que Macri está decidido a nominarla a cualquier costo.

Basterra asoma como candidata natural por experiencia académica acumulada y por los resultados del rodaje tras haber capitaneado la nave del Consejo porteño que timoneaba con habilidad el fallecido Enzo Pagani, del riñón de Angelici. Cerca de Rodríguez Larreta la perciben como una postulante sin objeciones, que podría reemplazar a Weinberg sin alterar la dinámica del TSJ. Ocampo es otro de los nombres fuertes, por directa bendición de Angelici. Fiscal General porteño en uso de licencia para ocupar el rol de ministro de Justicia y Seguridad es uno de los hombres operativos de mayor confianza de Larreta. La duda es si su eventual candidatura no será otro peldaño para acceder a un cargo a nivel nacional. En ese caso, el TSJ podría confinarlo a un lugar de poco tránsito.

Otro de los nombres que comenzaron a evaluarse fue el de la camarista de la Sala II del fuero Penal, Contravencional y de Faltas, Marcela De Langhe. Con experiencia en la Justicia en lo penal económico y en San Isidro, además de en la porteña, hoy su nombre está asociado al Instituto Superior de Seguridad Pública que forma a los integrantes de la Policía de la Ciudad. Es su directora. Elisa Carrió ya manifestó puertas adentro que su candidato a ocupar una vacante es el renunciante exProcurador Nacional del Tesoro, Carlos Balbín. Su nombre comenzó a girar porque también integra la Justicia porteña: estuvo de licencia en la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario, dada su especialidad en derecho administrativo. Su tumultuosa salida del Ejecutivo por la causa Correo Argentino no asegura un retorno tan fluido como el que espera la socia de Cambiemos desde que tuvo que ceder su alejamiento, pese a que era uno de los pocos hombres que mantenían equilibrio de aceptaciones tanto de ella como de Angelici.

En el ecosistema porteño observan con atención otra variable que puede colaborar a un reparto más armonioso de los espacios de poder: otros dos jueces del TSJ -Ana María Conde y José Osvaldo Casás- mantienen en vilo sus jubilaciones. Ambos fueron clave para el ascenso a la presidencia de Weinberg de Roca en el esquema de alianzas interno. De prolongarse en el tiempo el proceso, podría haber tres vacantes para cubrir, sobre cinco integrantes del cuerpo. El ideal para el Gobierno sería que también Alicia Ruiz, la única voz que suele ser disonante en el TSJ, decida iniciar los trámites jubilatorios, aunque no cuentan con garantías de ello para un recambio total en el equivalente a la Corte Suprema a nivel porteño.

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