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Comienzo difícil: aumentar el boleto
Julio De Vido, ayer en un acto de licitación de obras hidroeléctricas, poco después de conocerse la renuncia de su secretario de Transporte.
El aumento tendrá en la primera etapa un carácter referencial porque todos los usuarios tienen ya su tarjeta SUBE o en el caso de haberla gestionado por internet, la tendrán en los próximos días. Pero el precio que resulte será el mismo que se aplicará cuando se defina entre los pasajeros quién seguirá subsidiado por el Estado nacional y quién no.
Para determinar el nuevo boleto en trenes y colectivos, la ecuación debe incluir la estructura de costos de cada línea, la recaudación con los pasajes actuales y la plata que se necesita para cubrir los gastos corrientes incluyendo el mantenimiento, una previsión de ajuste salarial para este año y un margen de ganancia para cada operador.
En los ferrocarriles la inversión en trenes y vías corre por cuenta del Estado por separado. En el autotransporte la ganancia debería permitir un ritmo adecuado de renovación de la flota. Sin estructura de costos no se puede saber si el subsidio alcanza o no, ni se puede evaluar el desembolso para inversión nueva, sobre todo si los talleres están integrados con los principales concesionarios y prestadores del autotransporte, como indicó la propia presidente en el discurso ante el Congreso.
Durante el proceso de medir los subsidios, Ramos tendrá que lidiar con el resultado de los peritajes que hace la Justicia sobre el siniestro de Once, y determinar junto con el interventor en Trenes de Buenos Aires (TBA) si hubo un uso indebido de los fondos pagados por el Estado para los gastos operativos. En principio, deberá además prorrogar esa intervención que afecta a los ferrocarriles Mitre y Sarmiento si para el martes 13 no está listo el dictamen judicial.
Por otra parte, también tendrá que seguir autorizando los subsidios a las concesionarias y empresas del autotransporte hasta que se defina el criterio para que el beneficio llegue al pasajero. El secretario anterior, Juan Pablo Schiavi, tenía un criterio restrictivo sobre los subsidios a mantener: en su opinión sólo el 11% de los que viajan en trenes y colectivos debe seguir con la subvención.
Schiavi no aclaró de dónde sacaba esa estimación. Pero en principio, según los criterios aplicados en otros servicios, deberían seguir subsidiados todos los que perciban un ingreso inferior a $ 5.200 mensuales, los jubilados, los discapacitados, y en el caso especial del transporte, los alumnos de las escuelas de nivel primario y secundario, y los de las universidades estatales. A primera vista, si se usa ese criterio, la cifra de los que necesitan seguir subsidiados es muy superior al 11%.
Por último, el funcionario deberá agilizar la inclusión de un chip en todas las lectoras de la SUBE para que en cada unidad se pueda discriminar la tarjeta del usuario subsidiado. Esa adecuación, si todo sigue los tiempos previstos, recién estará terminada de instalar entre julio y agosto.
Ramos también tiene bajo su órbita a Aerolíneas Argentinas, en la cual el Gobierno busca reducir gastos de operación para acotar la pérdida que cae sobre el Tesoro.


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