5 de enero 2015 - 00:00

¿Cómo se llegó a este punto y qué va a pasar?

 Bruselas - La troika de acreedores internacionales (el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) puso a disposición de Grecia desde 2010 dos paquetes de ayuda por 240.000 millones de euros con el objetivo de evitar su cesación de pagos, que habría arrastrado a importantes bancos alemanes y franceses, a cambio de lo que exigió dolorosas reformas económicas. A continuación, la situación actual y los riesgos que podría suponer una salida de Grecia de la eurozona.

PAQUETES DE RESCATE

En el primer programa, Grecia recibió crédito directamente de sus socios de la eurozona por un monto de 73.000 millones de euros. Del segundo paquete, Atenas recibió ya 153.000 millones de euros, procedentes del Fondo Monetario Internacional y del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

CONTROLES DE LA TROIKA

Los controles de la troika están atascados desde hace meses. En la parte europea del programa de ayuda todavía hay disponibles créditos por 1.800 millones de euros. Ante el bloqueo existente, la CE (órgano ejecutivo de la Unión Europea) decidió prorrogar su programa hasta fines de febrero próximo, aunque en realidad debería haber terminado en diciembre de 2014.

¿QUÉ PASARÁ AHORA?

Grecia es el primer país de los rescatados en la crisis que no logra salir fácilmente del programa de ayuda. Está planeado una especie de "colchón financiero" en forma de línea de crédito preventiva de unos 11.000 millones de euros. Esa cantidad procederá del programa actual, ya que estaba reservada para hipotéticas inyecciones a los bancos, pero ahora ya no se necesita. Sin embargo, todo esto estaba previsto antes de la convocatoria de elecciones anticipadas, el 25 de enero.

¿CÓMO AFECTARÁ LA SITUACIÓN DE GRECIA A LA EUROZONA?

Al contrario que durante la reciente crisis, la zona del euro parece estar ahora menos preocupada por una nueva crisis financiera en Grecia e incluso ante un hipotética abandono del euro por parte del país.

Por un lado, la eurozona cuenta actualmente con una institución creada específicamente para rescatar a los países en problemas: el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), que puede intervenir con hasta 500.000 millones de euros y al que los países pueden recurrir cuando sus sistemas bancarios enfrenten amenazas. Por otro lado, en 2010 se temía que la caída de Grecia afectara profundamente al sector bancario europeo, comprometido con grandes inversiones en deuda de ese país. Esa situación cambió y los bancos europeos ya no están tan involucrados en Grecia.

Además, también mejoró la situación del resto de los países más afectados durante la crisis, como Irlanda, Portugal y España.

EL VERDADERO RIESGO

Lo que verdaderamente teme entonces la Unión Europea es que el eventual triunfo el próximo domingo 25 de una fuerza contraria al ajuste, la izquierda radical Syriza, se constituya en un caso testigo para otros países que enfrentan graves secuelas sociales por los programas de ajuste aplicados a cambio del financiamiento. El primero en la lista, que vota este año, es España.

En el caso de Grecia, las dos grandes fuerzas políticas del país impulsaron las duras políticas impuestas por Europa, que dispararon el desempleo a más del 26% y la pobreza a un 40%. Sin embargo, ni el déficit fiscal cayó ni la deuda pública se achicó, aunque el país salió técnicamente en 2014 de una recesión de seis años con un crecimiento del 0,6%, una mejora mínima.

Agencia DPA y Ámbito Financiero

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