8 de febrero 2010 - 00:00

Cónclave Macri-Sanz, ¿nuevo eje opositor?

Mauricio Macri, Ernesto Sanz
Mauricio Macri, Ernesto Sanz
«(Ernesto) Sanz me causó una excelente impresión. Es un dirigente serio y con una visión de país que es compatible con nuestro proyecto». Los elogios de Mauricio Macri para el presidente de la Unión Cívica Radical fueron correspondidos desde el PRO, tras la reunión secreta que el jefe de Gobierno porteño celebró el martes pasado en su despacho de la alcaldía con el senador mendocino.

La crisis que detonó en la UCR tras el voto de Julio Cobos junto al kirchnerismo para remover a Martín Redrado del BCRA y el creciente distanciamiento de Francisco de Narváez respecto del PRO fueron algunos de los temas que compartieron Sanz y Macri en su reunión de la semana pasada en Bolívar 1 (sede del Gobierno porteño). Los presidentes de la UCR y el PRO acordaron intensificar el trabajo común en el Parlamento para evitar la atomización opositora que, en la óptica de estos dos dirigentes, es el principal objetivo de la Casa Rosada.

La gestora de la cumbre Sanz-Macri fue la ex vicejefa de Gobierno porteño y actual diputada, Gabriela Michetti, quien dos semanas atrás fue hospedada por el titular de la UCR en Mendoza, con visita incluida a viñedos de la provincia, tal cual se informó en las Charlas de Quincho de este diario. La sobrina nieta de Arturo Illia es uno de los principales nexos con el panradicalismo y se mantiene en contacto con Cobos, pero también con la cúpula de la UCR, con la que no descarta un acuerdo programático para 2011.

La jugada de Sanz es una fuerte señal de desafío hacia el interior de su partido tras la minicrisis desatada por el consejo de Cobos en la Comisión Bicameral que abordó en el Congreso el conflicto del BCRA. En especial para Ricardo Alfonsín, competidor no sólo del vicepresidente, sino también de Sanz en la carrera por el trono de candidato 2011 de la UCR. Alfonsín Jr., vicepresidente de la Cámara de Diputados, adhiere sin objeciones a la máxima de su padre «El límite es Macri» e impulsa una construcción radical junto a socialistas y a la Coalición Cívica de Carrió. Pero el mapa político opositor está en plena metamorfosis.

Tras el voto de Cobos, la diputada Carrió se alejó del Acuerdo Cívico y Social y se muestra estos días con el diputado Felipe Solá, ex socio de Macri y de De Narváez. A su vez, De Narváez también se distanció de Macri y de Solá, agita su propia candidatura presidencial, insiste con operar el armado macrista y también se anota en la interna del PJ para respaldar el proyecto presidencial de Carlos Reutemann dentro del peronismo.

Macri seguía extasiado por este romance con la cúpula radical y le duró incluso el viernes por la noche, en la fiesta de cumpleaños de la esposa del empresario y tesorero de Boca Jrs., Daniel «el Tano» Angelici. En Parque Norte, Macri fue la nota de ese evento por dos motivos: protagonizó una encendida discusión con Jorge Amor Ameal por su presunto alineamiento con el kirchnerismo a través de Carlos Kunkel y más tarde, como venganza dialéctica, se dedicó a elogiar la visión política del radical Sanz. El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, la diputada Laura Alonso y Oscar Moscariello, entre otros, celebraban el entusiasmo macrista.

Aunque todavía es prematura cualquier especulación electoral en torno al cónclave Sanz-Macri, los jefes partidarios cerraron un pacto de no agresión a nivel cúpula, más teniendo en cuenta que el PRO no cuenta con ningún representante en la Cámara de Senadores y que el radicalismo debió someter a Ricardo Gil Lavedra al segundo lugar de la lista de candidatos a diputados que encabezó Alfonso Prat Gay, derrotado ante Michetti en los comicios de junio del año pasado.

Dejá tu comentario