«He pasado noches sin dormir por la crisis», aseguró el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. En una entrevista publicada ayer por el diario El País, el mandatario relató hasta qué punto lo afecta la delicada situación financiera que atraviesa España. «He pasado ratos muy malos, la verdad, sobre todo a la hora de decidir las medidas de recorte ante el shock económico», agregó. El artículo sostiene que el mandatario «parece deprimido» y «que se nota que la realidad lo forzó a adoptar medidas que se había comprometido a no aplicar jamás».
La noche del 9 al 10 de mayo la pasé en blanco, primero en contacto telefónico con la vicepresidenta, que estaba negociando en el Ecofin (Consejo de ministros de Economía de la UE) nuestro compromiso de reducir el déficit un punto y medio más. Luego estuve a la espera de ver cómo reaccionaban los mercados. Digamos que pasé la noche esperando al índice Nikkei.
Creo que para tener una responsabilidad como la mía, la primera condición personal es tener fortaleza emo-cional para poder transmitir serenidad. Tengo una buena relación con la vida. La vida y la política me han tratado bien. No me puedo quejar.
Dije que iba a aplicar las políticas necesarias me cueste lo que me cueste, porque sé muy bien que las medidas que he adoptado son impopulares, así de claro. Voy a aplicar esas medidas y a mantenerlas. Tengo que ser responsable y ejercer de presidente en lo bueno y en lo malo. Lo haré por encima de mis aspiraciones políticas de futuro. Y que nadie dude de que si hay que adoptar nuevas medidas, las adoptaré.
Me gustaría pasar a la historia de España como el presidente que, además de hacer frente a la crisis, transformó la economía y llevó a cabo la tercera gran transición económica de la democracia, que completó las que se llevaron a cabo en los 80 y 90. Con las reformas que hemos emprendido debemos generar una espiral económica positiva cuanto antes.
La habríamos hecho en cinco o seis años, pero ahora, con la crisis, estamos obligados a hacerla en un año. Somos lo que somos como país y debemos ser conscientes de que lo hemos hecho bien hasta ahora en la democracia. Lo que necesitamos es confianza en nosotros mismos como país. La sociedad española siempre ha dado lo mejor de sí en las situaciones de máxima dificultad.
Respecto del doble cargo de secretario general del PSOE y de España no hay un conflicto. En las grandes cuestiones, que no son muchas, sólo piensas en tus responsabilidades de Gobierno. En los asuntos menos importantes, trato de compaginar esas lealtades.
La gente cree que la clase política es uno de los problemas del país, debido a la crisis económica y porque la confrontación política es, efectivamente, muy agria. Yo también creo que los políticos deberíamos estar a la altura de una sociedad tolerante como la española. No obstante, hay poderes que pretenden ocupar el poder de la política, que es el único legitimado por el voto ciudadano.
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