Los investigadores daneses encontraron restos de sangre de la periodista sueca desaparecida, Kim Wall, a bordo del submarino al que había subido a hacer un reportaje e identificaron el torso hallado en una playa como perteneciente a la víctima, confirmó el portavoz policial Jens Moller Jensen.
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Los análisis de ADN confirmaron que el torso encontrado frente a Copenhague pertenece a la mujer y todo apunta a que la manipulación del cadáver se hizo para que se hundiera en el fondo del mar. La cabeza y las extremidades siguen desaparecidas y se cree que fueron "cortadas deliberadamente".
Los forenses determinaron que originalmente había algo metálico atado al cuerpo que debía mantener a la muerta en el fondo. Además, "al parecer los cortes en el torso se hicieron para asegurarse de que salieran el aire y los gases para que el cuerpo no flotara en la superficie", explicó Moller Jensen. La autopsia fue "larga y complicada debido a la ausencia de extremidades", agregó, y señaló que aún no se conoce la causa de la muerte. Wall, de 30 años, fue vista por última vez en la tarde del 10 de agosto a bordo de un submarino de fabricación artesanal construido por el danés Peter Madsen, cuando ambos abandonaban el puerto de Copenhague. Madsen, de 46 años, que al principio dijo que había dejado a la periodista a salvo en una zona del puerto, finalmente confesó que había muerto en un "accidente" a bordo.
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