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Conflicto por petróleo amenaza abastecimiento
Julio De Vido
La situación además tornaría inviable la negociación que está encarando el Ministerio de Planificación de Julio De Vido con las estaciones de servicios independientes (no son propiedad de las petroleras) que reclaman mayor rentabilidad y podrían convocar a otro paro importante en centros urbanos como el que hubo a principios de diciembre pasado.
Las productoras de petróleo buscan desde hace más de un mes un aumento en el precio del crudo que lo llevaría de una franja de 37 a 42 dólares en la actualidad a otra de 47 a 55 dólares. Están firmes en esa posición y sostienen que necesitan ese precio para seguir produciendo, aumentar las reservas y mantener el nivel de actividad.
Las refinerías que no tienen petróleo propio -Shell, Esso y parcialmente Petrobras- no aceptan el aumento del precio y no compran. La consecuencia es que las plantas de refinación producen menos combustibles, y algunas productoras están dilatando la recontratación de equipos de perforación porque no venden localmente y afirman que el precio de exportación no les compensa los costos.
De ahí que surjan rumores de que podría incumplirse el acuerdo de estabilidad laboral firmado el mes pasado entre una docena de productoras y los gremios petroleros.
Las empresas que extraen petróleo indican que cuando el precio internacional era elevado, fueron ellas las que sostuvieron el esquema de contención de precios de los combustibles, y que sólo tuvieron un aumento en el valor del crudo en diciembre de 2007, lo que los llevó a la franja de 37 a 42 dólares, cuando en el mundo el barril cotizaba por encima de 100 dólares.
Ganancias
Aseguran también que las refinerías tuvieron importantes ganancias porque hasta fin de 2007 compraron petróleo a menos de 35 dólares y se beneficiaron con los saldos exportables a precios internacionales con una retención que hasta esa fecha era del 5%. (Luego se dictó la Resolución 394 que elevó el gravamen a las exportaciones de combustibles a más del 45%).
Por su parte, las refinerías aseguran que con el precio que piden ahora las productoras no les conviene producir combustibles, porque al haber bajado los valores en el mercado internacional y las retenciones, los excedentes que les quedan los tendrían que exportar a pérdida. (Siempre quedan saldos exportables al refinar un barril de petróleo porque hay productos que no se consumen en el país, como la nafta virgen). Hasta ahora, las posiciones son irreductibles, unos no venden y otros no compran, como si estuvieran esperando a ver quién resiste más o que se desate algún conflicto que haga obligatoria la intervención del Gobierno.
La consecuencia es que las refinerías producen menos combustibles y pueden todavía bajar la producción, con lo cual se recorta aun más la rentabilidad de los estacioneros independientes porque tienen menos litros para vender.
Las compañías que refinan indican que estarían dispuestas incluso a importar gasoil para no desabastecer el mercado que a producir combustibles con el petróleo al precio que quieren fijar las productoras.
Cuando en algún momento el conflicto estalle por algún lado, no se sabe qué actitud adoptará el Gobierno. El mensaje de fuentes allegadas a las refinerías es que éstas estarían dispuestas a pagar precios más altos por el petróleo, si pueden exportar los excedentes con menos retenciones. Aseguran que una revisión del esquema de retenciones para petróleo y combustibles permitiría aliviar los problemas derivados de la baja en las cotizaciones internacionales.
Sin embargo, es difícil que el Gobierno de Cristina de Kirchner retoque retenciones a la exportación, un tema casi tabú para el oficialismo después del paro del campo y, en cambio, podría haber algunas medidas intervencionistas, aunque no se puede anticipar con qué sesgo.


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