Silvio Berlusconi pretende retrasar su divorcio de su segunda esposa, Veronica Lario, hasta después de las elecciones europeas de junio para evitar posibles repercusiones políticas de su «sexgate», aseguró ayer la prensa italiana. Según el diario Il Messaggero, el premier está convencido de que sus altos índices de popularidad se mantienen tras el escándalo por su divorcio, aunque quiere asegurarse de que su formación, el Pueblo de la Libertad (PDL), no sufra ningún daño electoral por este asunto. Según encuestas citadas por ese medio, el 67% de los italianos tomó partido por Lario en la disputa conyugal.
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