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Contra reloj y en campaña, Macri dio el do de pecho
• ANUNCIÓ AYER LA REAPERTURA DEL COLÓN EL 25 DE MAYO. VIENEN BARENBOIM, YO-YO MA, ANDRÁS SCHIFF Y ZUBIN MEHTA
Distendidos, antes de los anuncios, Pedro Pablo García Caffi, Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y Hernán Lombardi.
La sala estaba colmada por empresarios, miembros del gabinete, legisladores porteños, algunos músicos y cantantes (como la soprano Paula Almerares), directores de otros teatros líricos, como el ex director del Colón y actual del Argentino platense Leandro Iglesias, y los más granados históricos del Colón, como el régisseur Roberto Oswald. En su extenso discurso, el jefe de Gobierno reconoció en un momento la «prioridad» de reabrir el Colón no sólo como hecho cultural sino simbólico: «El Colón se lleva 300 millones de pesos del Presupuesto de cultura, que tal vez hubiera sido útil repartir en algunas otras necesidades. Sin embargo, entendimos que volver a ponerlo en el lugar donde siempre estuvo y de donde nunca debió salir era fundamental. El Colón es un ícono, nacional e internacional, y lo más curioso es que sobre todo lo fue en tiempos en que no vivíamos en un mundo globalizado. Ahora, con todos los medios nuevos, con toda la tecnología de punta de la que dispone el hombre, con toda aquella globalización, el Colón estaba perdiendo esa fuerza de ícono. Debemos, pues recuperarla».
Macri no dejó de puntualizar que lo que se estaba celebrando ayer no sólo era la reapertura de la sala, sino «la otra Buenos Aires, la Buenos Aires que avanza, la que no obstruye las calles ni hace piquetes», para pasar de inmediato a hacer una exhaustiva revisión de logros, más un discurso de campaña que un preludio al asunto que convocaba a todos, los detalles de la temporada 2010 del Colón.
Recordó el «Compromiso Buenos Aires 2020» y su reunión de 800 ONG, «incluyendo una del Colón»; la necesidad de aportes privados para superar los escasos 15 mil millones de pesos con que cuenta como Presupuesto general el Gobierno, «de los cuales más del 50% se va en salud y educación», etc. Admitió, entre los déficits en el área de cultura, la postergación «que lleva más de una década para terminar el Mamba, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires».
Y finalmente, en lo referido específicamente al Colón, se congratuló de la actual gestión de Pedro Pablo García Caffi (aunque no dejó de mencionar al predecesor Sanguinetti, de accidentada salida) y sobre todo de la sanción de la Ley de Autarquía, que establecerá «en los próximos días un reglamento de trabajo que dejará tranquilo al Colón para siempre, y ajeno a todos los avatares políticos».
Esa tranquilidad, como el mismo Macri también reconoció lateralmente, hoy no es tal: luego de defender la racionalización de la planta y los contratados («después de exhaustivas consultas, llegamos a la conclusión de que el Colón, en los mejores momentos de su historia, no tenía una planta superior a las 800 personas, y ése es el número lógico»), aludió a los «escollos», los «conflictos» y «a algunos jueces» que así no lo entienden. Aludía a los recursos de amparo interpuestos por ATE luego de que comenzara el plan de redistribución de personal a otras áreas municipales, y la orden de «no innovar» dispuesta por la Justicia porteña.
García Caffi, a continuación (luego de la breve transición de Horacio Rodríguez Larreta al micrófono) definió entusiastamente la «extraordinaria etapa que está viviendo la cultura», y definió como un «asunto de Estado» la reapertura del Colón, para el cual anunció, durante todo 2010, un total de 183 funciones. Acto seguido, presentó dos videos: uno de ellos sobre las obras aún en curso (el mismo que se les proyecta a quienes invitan a recorrer el teatro en los últimos dos meses), y el segundo el de la temporada como tal.
La temporada
Tal como anticipó ayer este diario, la gala de reinauguración será el 25 de Mayo con un popurrí lírico-coreográfico con una selección del tercer acto de «El lago de los cisnes» y el segundo acto de «La Bohème». En ópera, se representarán «La Bohème» (Puccini), con Virginia Tola, Nicole Cabell, Marius Manea, Marco Caria, Denis Sedov y dirección de Stefano Ranzani; «Don Giovanni» (Mozart), en producción del Teatro Municipal de Santiago de Chile, con Virginia Tola, Norah Amsellem, John Tessier, Juan Gatell, Eduardo Chama, Ernesto Morillo y dirección de John Neschling.
Se representarán a continuación «Manon» (Massenet), en producción de la Scottish Opera, con Anne Sophie Duprels, John Osborn, Carlos Esquivel, Víctor Torres y dirección de Philippe Auguin; «Kátia Kabanová» (ópera de Leos Janacek que falta del Colón desde hace 40 años) será cantada por Andrea Dankova, Miro Dvorsky, Elena Zhidkova, Reinhard Dorm, Agnes Zwierko y dirección de György Rath (García Caffi hará en este caso la dirección de escena, escenografía e iluminación).
En programa doble se verán luego «Una tragedia florentina» (Von Zemlinsky) y «Violanta» (Korngold), con James Johnson, Evan Bowers y Deanne Meek en el primer caso, y Eiko Senda, Evan Bowers y Wolfgang Schöne en el segundo. Dirigirá Stefen Lano, el ex director musical norteamericano del Colón cuya partida lamentó tanto la parte del público no tradicional.
El último título es «Falstaff» (Verdi) con Alan Opie, Svetla Vassileva, Paula Almerares, Darío Schmunck, Graciela Alperyn, dirección musical de Marco Guidarini y régie de Roberto Oswald.
El ballet tendrá como títulos destacados la misma «Manon» de Massenet en su versión coreografiada por Kenneth MacMillan, y clásicos como «El corsario» (con Paloma Herrera)y «La bayadera». Como será, desde luego, una temporada atípica, habrá un abono Bicentenario que comprenderá la presentación, también anticipada ayer, del Coro y la Orquesta Estable del teatro Alla Scala de Milán, dirigidos por Daniel Barenboim con la «Aída» en versión de concierto y la «Misa de Requiem» del mismo autor. Barenboim, dentro de este mismo abono, dirigirá a su propia formación West-Eastern Divan Orchestra. Otras funciones destacadas de este abono serán las presentaciones del cellista Yo-Yo Ma (el 11 de junio), Zubin Mehta al frente de la Orquesta Filarmónica de Munich, y el pianista András Schiff.

