Ashkelón está situada en la frontera con la Franja de Gaza, por lo que allí se construyeron numerosos refugios para proteger a sus residentes de los cohetes lanzados por terroristas desde el enclave palestino.
El alcalde, que afirma actuar así por la preocupación de los padres, ordenó además la presencia de guardias de seguridad en los jardines de infantes situados cerca de lugares en construcción donde trabajen árabes israelíes y palestinos.
Durante la misma jornada, el comisionado para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo publicó un comunicado en el que alertó sobre el creciente número de peticiones recibidas por contratantes que desean rescindir los contratos de sus trabajadores árabes y recordó que cualquier discriminación o despido basado en la raza, etnia o religión del empleado "está prohibida por ley".
La medida de Shimoni, adoptada tras la reciente ola de ataques terroristas por parte de "lobos solitarios" en Jerusalén y otras partes del país, desató una ola de quejas.
El diputado árabe israelí Ahmed Tibi la consideró racista, estúpida e ilegal.
Otros legisladores, entre ellos del partido de izquierda Meretz, exigieron que el ministro del Interior, Guilad Erdan, condene la medida y obligue a dar marcha atrás.
La ministra de Justicia, Tzipi Livni, se dirigió al fiscal general y le exigió que actúe contra la decisión ilegal del alcalde.
Incluso el ministro de Economía, el ultranacionalista Naftalí Bennett, prometió que "no permitirá que se dañe a un solo trabajador por motivos de religión o de raza". "Una democracia es puesta a prueba precisamente cuando la situación de la seguridad es difícil", dijo.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, emitió un comunicado advirtiendo que "no hay lugar para la discriminación de los árabes israelíes" y condenó las generalizaciones en detrimento de esa comunidad, que representa el 20% de la población israelí. "No podemos generalizar debido a una pequeña y violenta minoría", agregó en un comunicado.
Con todo, el premier aprovechó para retomar la polémica de la Ley de Nacionalidad, que establece el carácter judío del Estado y que el último domingo puso en la palestra de nuevo las tensiones internas que sufre su gabinete. "En el marco del borrador sobre esta propuesta que presentaré al gabinete el domingo, consagraremos la máxima igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin considerar su religión, raza o sexo, al mismo tiempo que aseguramos la identidad de Israel como un Estado nacional para el pueblo judío", señaló Netanyahu. "No hay ninguna contradicción entre ambas y no permitiré que estos principios básicos sean socavados", adelantó.
Sus declaraciones se produjeron en el marco de la tensión que desde hace semanas vive la región, con especial foco en Jerusalén, donde nueve civiles -ocho de ellos israelíes y una ecuatoriana- murieron en diversos ataques perpetrados por palestinos, elevando la fricción entre ambas comunidades.
| Agencias DPA y EFE |


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