Corte, por ahora, mira de lejos puja por juzgado electoral

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La Corte Suprema de Justicia está pendiente de un proyecto de ley de subrogancias que el oficialismo podría enviar al Congreso. Del destino de esa intención depende si el máximo tribunal interviene o no frente a los reclamos que llegan hasta el cuarto piso respecto de la constitucionalidad del nombramiento de Laureano Durán como juez de competencia electoral en la provincia de Buenos Aires. Durán es secretario y subroga el que fue el juzgado de Manuel Blanco, cargo al que accedió con el apoyo del kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura.

Durán vive una situación particular, porque en la Cámara de La Plata dos salas entendieron como válido su nombramiento; y una, como inconstitucional. Por eso han llegado sondeos a la Corte para reclamar una intervención mediante acordada, una suerte de reedición del fallo Rosza, que dice que para cubrir vacantes siempre se prefieren candidatos que tengan acuerdo del Senado.

Tal como se conoce en la vocalía de Ricardo Lorenzetti, el oficialismo ha redactado un proyecto que les otorga mayores facultades a los secretarios para cubrir vacantes y que debería someterse al Poder Legislativo. Si esa propuesta, que tiene letra de la titular de la Magistratura -la jueza Gabriela Vázquez-, se aprueba, a la Corte le será más complicado intervenir, especialmente si hay sectores de la oposición que terminan adhiriendo (la expectativa del oficialismo estaría en los partidos de centroizquierda).

Por otra parte, en la Corte no se percibe como una situación urgente la de Durán por el hecho de que éste confirmó como secretaria electoral a María Belén Vergara, histórica gerente de los comicios que monitoreaba Blanco. Para tener en cuenta: además de cierto pragmatismo, para que esto sea así fue necesaria una conversación entre Durán y María Servini de Cubría, quien terminó de convencer al secretario de las ventajas de conservar a Vergara. Una gestión que vuelve a confirmar la habilidad de la jueza federal de interaccionar con todos los actores de la arena política. Basta con leer las cartas abiertas de Durán para entender que su visión de la Justicia es la antítesis de la doctrina Servini.

Existen otras cuestiones más espesas. Por ejemplo, es casi seguro que habrá planteos ante la Cámara Electoral por los fueros que otorgaría el cargo de parlamentario del Mercosur, así como por otras cuestiones más vinculadas a la naturaleza de esa elección, como el tiempo que separa los comicios de la asunción de los parlamentarios. Ya existen antecedentes en este sentido.

Desde el partido de Margarita Stolbizer avanza una presentación para objetar los fueros. Hasta ahora, ése es el único espacio en el cual existe una aversión a una elección que en un principio fue criticada, pero que ahora es abrazada por casi todo el arco político, deseoso de cargos, viáticos y sueldos en dólares.

El problema está en nociones elementales que lindan con el derecho internacional y que dicen que si, sobre todo en el caso de Brasil, no hay ciertos cambios legales, el Parlamento no tiene destino y tampoco la elección.

Finalmente, en la Corte se especula con que durante mayo se conozca una definición sobre el destino de la Dirección Nacional Electoral, hasta ahora bajo la órbita de Florencio Randazzo, que será candidato.

El oficialismo se aprestaría a salvar esa incompatibilidad traspasando dicha dirección a la Jefatura de Gabinete. Es obvio si se considera la amistad que existe entre Alejandro Di Tullio y Aníbal Fernández.

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