13 de diciembre 2013 - 00:16

Corte pidió despolitizar Consejo de Magistratura

Jorge Capitanich ayer en su excursión al Salón de Embajadores de la Corte. Lo recibieron todos los magistrados. Juan Carlos Maqueda fue efusivo (fueron senadores) y Carlos Fayt buscó el brazo del visitante.
Jorge Capitanich ayer en su excursión al Salón de Embajadores de la Corte. Lo recibieron todos los magistrados. Juan Carlos Maqueda fue efusivo (fueron senadores) y Carlos Fayt buscó el brazo del visitante.
Jorge Capitanich mantuvo ayer su primer encuentro, como jefe de Gabinete, con la Corte Suprema de Justicia. Fue un cónclave apacible en la superficie, pero plagado de silencios convenientes. Tal como había adelantado este diario, las vacantes en los juzgados y la situación administrativa del Poder Judicial dominaron las conversaciones en el salón de embajadores. Ricardo Lorenzetti llevó el hilo conductor de la charla. Capitanich, por su parte, se mostró dialoguista, pero dejó las principales definiciones para otra ocasión (la habrá y pronto).

El jefe de Gabinete llegó puntual. Desde la Corte se lo había solicitado expresamente, más considerando que se había suspendido el encuentro del martes por los hechos de tinte policial. Ocurre que reunir a todos los ministros no es tarea fácil. Capitanich los saludó uno por uno y, cuando llegó el turno de Juan Carlos Maqueda, se mostró especialmente efusivo. Los une su pasado en el Senado.

El presidente de la Corte eludió un asunto sensible, cuya aparición hubiera sido poco sutil en un ambiente tan protocolar: el último incremento salarial del 10% que les corresponde a todos los empleados judiciales en el mes de diciembre y que Capitanich debe validar con su firma. Pero la visita del ministro coordinador, que llegó y se fue en absoluta soledad, motivó issues más generales. Además, los justices con mejor roce político saben que esa última cuota, a diferencia de las dos primeras, suele ser una potestad de Olivos y no de Balcarce 50.

La espera del aumento -el llamado "diego"- enciende luces amarillas en todos los despachos, en especial en el gremio que controla el moyanista Julio Piumato. Estos temas son ahora más ríspidos para el oficialismo, especialmente en el actual contexto de motines y reclamos.

Las omisiones fueron mutuas. Los ministros no hablaron de fondos, pero cuando el jefe de Gabinete quiso introducir algún comentario sobre los saqueos que inquietan en diversas latitudes, ellos prefirieron pasar al siguiente punto.

Lorenzetti prefirió colocar el acento en la actual situación del Consejo de la Magistratura que viene de sufrir un año de gran parálisis cuyos efectos se observan en la parálisis de los concursos. No se lo dijo directamente al jefe de Gabinete, pero le dio a entender sin demasiado preámbulos que esa situación encuentra a sus responsables en el bloque del kirchnerismo en el Consejo que trabó la gestión del juez Mario Fera desde las presidencias de todas las comisiones.

Los ministros descuentan que éste será uno de los grandes debates en el interior del kirchnerismo. Por un lado, el perfil ejecutivo de Capitanich, y por el otro, el dogmatismo de actores como Carlos Zannini, el senador Marcelo Fuentes o el diputado Eduardo De Pedro (que ya tramita su asiento en la Magistratura). Estos últimos desean un cuerpo colegiado que no se encuentre en sintonía con lo que definen la "corporación judicial". Además promueven, en forma más sigilosa, la idea de un desembarco de peso en las estructuras del Consejo.

La primera señal llegará en febrero cuando la Magistratura deba nombrar a su nuevo presidente.

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