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Corte ya negocia por reforma penal
Urtubey le adelantó ayer a su interlocutor que el próximo martes reunirá al consejo asesor de la Bicameral. Actualmente este grupo, que cuenta con delegados de las principales instancias judiciales (Magistratura, Cámara del Crimen, Casación ordinaria, Casación federal, Procuración General, etc.), es casi más importante que los legisladores de la comisión, porque la mitad de ellos somete su banca a los resultados de la elección de octubre.
La presencia del senador en la Bicameral ha aplacado la belicosidad de algunos jueces respecto del cambio de modelo. Desde hace dos meses Urtubey repite, en diversos ámbitos, un guión que dice que todo puede negociarse y que privilegia la flexibilidad. La semana pasada aplicó ese esquema al nuevo Código Civil y Comercial y ayer por la mañana, discretamente, comunicó en el Senado que propondrá cambios a la ley de subrogancias que el kirchnerismo votó en el Congreso y que genera divisiones entre los jueces que no aceptan las atribuciones del Consejo de la Magistratura en el momento de decidir sobre cobertura de vacantes.
El ejemplo más notable de ese clima saldrá a relucir hoy en un plenario de la Casación Penal federal, cuyos integrantes se reunirán para decidir cuál es el rumbo tras la decisión de la Corte de sellar el destino del conjuez Claudio Vázquez, que fue impulsado por el Gobierno y que ahora deberá dejar la Casación tras un fallo inicial del fuero contencioso administrativo. Ayer el conjuez directamente no fue por su despacho. Se espera que en algún momento del fin de semana se apersone a retirar sus pertenencias de su despacho en el primer piso de la Casación.
La salida de Vázquez implica un problema porque la sala que integraba debía resolver la polémica por el pacto con Irán y la revisión de la sentencia por los supuestos sobornos en el Senado durante la última administración radical. Consecuencias: el primer caso ya no se tratará en el actual Gobierno y el segundo terminará prescripto a pesar de que los abogados del arrepentido Mario Pontaquarto habrían transmitido algún interés en que la pesquisa se reabra. Más allá de estas cuestiones puntuales, hoy por hoy sólo dos salas de la Casación funcionan con cierta normalidad, la IV y la II (siempre y cuando la camarista Ángela Ledesma no parta con licencia).
De este plenario debería surgir algún tipo de solución que, si siguiera el mandato de la Cámara en lo Contencioso, se optaría por resolver la vacante con un subrogante de la propia Cámara. No es un dato menor que el juez Luis Cabral observe toda esta situación desde afuera de la Casación, especialmente luego de que la Corte interviniera en el caso.
Justamente el máximo tribunal ahora está más enfocado en el futuro próximo que en los avatares del pasado. El anuncio de la salida de Carlos Fayt colocó al tribunal en el centro de la escena aunque el efecto de esa novedad todavía no es del todo visible. Esto es porque el kirchnerismo tiene la intención de repartir las vacantes antes de diciembre pero para jugar su última carta observará el desarrollo electoral. La performance de Daniel Scioli en octubre definirá el perfil del candidato al máximo tribunal (desde ya el académico Roberto Carlés está fuera de carrera sólo que no ha terminado de procesarlo). La misma lógica se aplicará a los representantes del peronismo que podrían facilitar los votos en la Cámara alta. La pelea electoral tendrá así el condimento de definir también el más codiciado de los premios vitalicios.


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