9 de febrero 2017 - 00:00

Crece la presión interna en CGT para adelantar un paro

Los gremios más afectados por los despidos, la apertura de importaciones y los bloqueos a sus paritarias se reunirán hoy en Azopardo.

Francisco Gutiérrez
Francisco Gutiérrez
Los sindicatos de la industria y otros en conflicto, como los de la educación, se reunirán esta tarde en la CGT como muestra de presión a la conducción de la central obrera para apurar la definición por un paro nacional. Se trata de un movimiento interno impulsado por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM, el gremio más golpeado por la caída de la economía y la apertura de las importaciones) que apunta a aglutinar sectores dispuestos a radicalizar la protesta contra el Gobierno.

El argumento para el encuentro es la preparación de la marcha convocada por la UOM para el martes que viene. Esa movilización, pautada entre los ministerios de Producción y Trabajo, contará con la adhesión de sindicatos industriales y de otros rubros: entre ellos, la Unión Docentes Argentinos (UDA), en disputa con la administración de Mauricio Macri por la paritaria sectorial, y los de la Corriente Federal, que integran gremios del sector productivo y la Asociación Bancaria, también envuelta en una controversia con el Gobierno por su discusión salarial.

Pero más allá de la excusa formal para el cónclave, previsto para las 15 en la sede de Azopardo, se trata de uno de los primeros movimientos concretos para estructurar una línea "combativa" dentro de la CGT diferenciada del sesgo dialoguista que mantiene por ahora el triunvirato que integran Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. El autor intelectual de la convocatoria es el metalúrgico Francisco "Barba" Gutiérrez, secretario de Interior de la central sindical.

Los dirigentes que participarán del encuentro tienen en común ser representantes de los primeros sectores afectados por las medidas económicas. En casos como la UOM, el calzado o el cuero la crisis les llegó temprano con el bajón en la actividad económica y la apertura de las importaciones. Como agravante, varios sindicatos industriales vieron truncadas sus negociaciones por el bono de fin de año de $2.000 de referencia.

En otras actividades el malestar gira en torno de las paritarias: son los casos de los docentes, a los que el Ejecutivo espera igualar con los estatales bonaerenses con un aumento del 18%, y los bancarios, a quienes el Ministerio de Trabajo negó la homologación del acuerdo que habían alcanzado con algunas cámaras empresarias a fin de año. En este último caso el conflicto escaló esta semana hasta desembocar en una orden del Gobierno a los bancos para no liquidar el aumento (como adelantó este diario) y apelar de manera coordinada un fallo judicial que los obligaba a hacerlo.

El gremio bancario, que encabeza Sergio Palazzo, hará hoy asambleas desde el mediodía con paralización de la atención al público en protesta por la falta de cumplimiento en los pagos pactados a fin de año. El dirigente anunció además que estudiará demandar al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, por presunto incumplimiento de deberes de funcionario público y eventual desobediencia de un fallo judicial.

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