Créditos para la compra de autos ya crecen a un ritmo del 65%

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El récord de ventas de autos también tiene su correlato en el sistema financiero. Sucede que los créditos dirigidos a la compra de un cero kilómetro y usados están creciendo a un ritmo del 65% anual, con lo cual los préstamos prendarios se transformaron en los más dinámicos, superando incluso la tasa de incremento de los personales. El stock de préstamos dirigidos al segmento prendario representa un monto relativamente chico dentro del stock total, porque asciende a $ 12.436 millones, contra $ 46.000 millones en préstamos personales.

Pero este incremento es una muestra más de la fuerte tendencia al aumento del consumo. Una de las explicaciones para que se mantenga muy alta la demanda interna hay que buscarla por el lado del financiamiento, cuyo incremento no sólo se mantiene firme sino que incluso se acelera mes a mes. Se estima que este año la venta de autos nuevos superará un nuevo récord, ya que se ubicará por encima de las 700.000 unidades, aunque algunos creen que se llegará a las 750.000 contra 662.000 vendidas el año pasado. El público busca además cubrirse de la inflación con la compra de bienes durables. Los autos, como los electrónicos, son los que salen favorecidos en este esquema.

Es indudable que la financiación otorga un envión adicional a esta tendencia. No sólo cuentan los préstamos prendarios, que crecen a un ritmo superior al 5% mensual, sino también otros esquemas tradicionales como los planes de ahorro previo y otros más novedosos (aunque por ahora también más limitados en monto) como el leasing, es decir el alquiler con opción a compra. También hay bancos que ofrecen préstamos personales para aplicarlos a la compra de un auto. Esto puede resultar conveniente en algunos casos ya que los gastos de otorgamiento suelen ser menores que constituir una prenda. Otra de las ventajas del préstamo para la compra de automóviles es que la financiación representa un porcentaje alto del valor del vehículo: puede llegar al 85%, por lo que el monto a desembolsar inicialmente resulta muy bajo.

La política de bajas tasas de interés en términos reales que sostiene el Gobierno resulta central para darle impulso al crédito en pesos, incluyendo al financiamiento para la compra de autos. De hecho, la tasa para la compra de un cero kilómetro que ofrecen entidades líderes arranca en el 15,5% aunque puede llegar al 20%. Se trata de tasas negativas, considerando que la inflación se ubicó el año pasado en 25% y se mantendría en niveles similares este año. Claro que cuando a la tasa «pura» se le agregan distintos gastos administrativos y los seguros, el Costo Financiero Total asciende al 25%. En el caso de préstamos para autos usados llega al 30%. Estas tasas claramente negativas en términos reales son las que claramente impulsan el consumo y también la demanda crediticia. Sucede que el público prefiere consumir y endeudarse antes que ahorrar. La tasa de plazo fijo se ubica en un 11% anual, lo que apenas alcanza para superar la evolución del dólar.

Más allá del fuerte salto en préstamos prendarios, la evolución del crédito al sector privado continúa subiendo a un ritmo acelerado. En promedio, el incremento interanual se ubica en el 42,8%. Un dato destacado es que las líneas de corto plazo para financiar capital de trabajo de las empresas presenta aumentos sustanciales. Es el caso del descuento de documentos (especialmente cheques), que sube al 57,9% en términos interanuales. En este caso también inciden las bajas tasas de interés, ya que una pyme que presenta documentos de compañías de primera línea se puede financiar a tasas que oscilan entre el 12% y el 15% anual.

En lo que respecta a los préstamos personales, el ritmo de incremento llega al 42,6%, mientras que los hipotecarios consiguen mantenerse a flote aunque crecen a menos de la mitad que el resto: sube el 19,2%. Aunque las tasas bajas le dan impulso al crédito, resultan en este contexto un arma de doble filo. En un momento de creciente dolarización de portafolios, el inversor tiene poco incentivo para realizar plazos fijos en pesos. Sin embargo, la situación está lejos de ser dramática, ya que aún se observa un buen ritmo de crecimiento en los depósitos en moneda local.

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