10 de noviembre 2009 - 00:24

Cristina, a salvo de bélico Chávez

• Oportuna suspensión de viaje bolivariano

Aunque no lo digan públicamente, la Casa Rosada recibió anoche con alivio una noticia que llegó desde Caracas. El presidente venezolano, Hugo Chávez, no llegará a Buenos Aires este jueves, como estaba previsto, sino que lo hará dentro de un mes, sin fecha precisa.

La Cancillería argentina informó que el ministro de Exteriores de Chávez, Nicolás Maduro, se comunicó con Jorge Taiana y «le transmitió el pedido del presidente de reprogramar la visita», que iba a durar hasta el viernes.

Según se informó oficialmente, las causas de la postergación están relacionadas con que el próximo domingo se llevarán a cabo elecciones internas y un congreso del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, y que ello tendrá ocupados a muchos funcionarios que iban a venir en la comitiva chavista.

Sin embargo, varios motivos invitan a suponer que las razones exceden las esgrimidas, entre otras cosas porque esos comicios estaban previstos con anticipación, como es lógico.

Un Chávez que pidió el domingo a los venezolanos que «se preparen para la guerra» y para «defender a la patria» resulta especialmente incómodo, incluso para los gobiernos que lo miran con buenos ojos, como el de Cristina de Kirchner.

El venezolano lanzó esa bravata el domingo a raíz del pacto militar de Colombia con Estados Unidos por el uso de siete bases militares a lo largo del país vecino, lo que es visto como una amenaza por distintos gobiernos de la región.

La convicción con la que habló Chávez de una guerra generó alarma en diversas capitales (ver página 16). Si bien la visita del mandatario venezolano resulta siempre incómoda para cualquier Gobierno, sería un riesgo demasiado alto para la Casa Rosada la posibilidad de que Chávez profundice su proclama bélica.

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