Cristina de Kirchner sostuvo que «no volverán más los golpes de Estado porque las Fuerzas Armadas han sido recuperadas para la democracia, pero hay nuevas formas, nuevos procedimientos se utilizan. No son tanques ni soldados, sino relatores que nunca se sabe quién les paga, aunque es fácil saberlo cuando uno mira los anunciadores», agregó y remarcó: «Vienen a tratar de desarticular los procesos de organización popular. Son procedimientos, formas de presentar ideas disimuladamente para que actuemos en contra de nuestros propios intereses», sostuvo.
Esta expresión reflotó un antiguo demonio de la mentalidad autoritaria que es atribuirle al rango ideológico de la política la causa de hechos criminales. Los gobiernos militares argentinos, por ejemplo, crearon la figura del «delincuente ideológico» así como aplicaron figuras de asociación ilícita a miembros de organizaciones insurgentes que pretendían castigar por la sola pertenencia a ellas, es decir, por compartir un cuerpo de doctrina y no actos necesariamente criminales.
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