16 de mayo 2013 - 00:00

Cristina-Massa, sonrisas y factura (e inseguridad)

Cristina de Kirchner ayer en Ituzaingó. Tuvo un contacto “amable”, pero de lejos con Sergio Massa y, ya con discurso de campaña, volvió a hablar de inseguridad.
Cristina de Kirchner ayer en Ituzaingó. Tuvo un contacto “amable”, pero de lejos con Sergio Massa y, ya con discurso de campaña, volvió a hablar de inseguridad.
Chistes y relax, casi como en los días que uno, Sergio Massa, era jefe de Gabinete de la otra, Cristina de Kirchner. Y notablemente mejor que en los últimos dos encuentros -uno en el Museo del Bicentenario, otro en Benavídez- donde la Presidente trató con frialdad al intendente de Tigre y la tropa neocamporista le dedicó, en las dos ocasiones, silbatinas y abucheos.

El reencuentro entre Cristina de Kirchner y Massa, a semanas del cierre de listas del 22J, desató algunas especulaciones en los días previos. El condimento fue el trato amable que habilita dos lecturas: que la Casa Rosada ya da por hecho que Massa no jugará y, ante la incertidumbre, abrazó públicamente al alcalde no para convertirlo en su candidato -quizá la chance más lejana de todas-, sino para achicarle el margen para perfilarse como opositor. Esta mirada ganó volumen cuando la Presidente le dedicó unos minutos a enumerar una lista puntillosa de obras realizadas en Tigre con financiamiento del Gobierno nacional. Una especie de pase de facturas en público.

La teleconferencia con Massa tuvo lugar durante un acto en Ituzaingó donde el anfitrión fue Alberto Descalzo. Se trata del segundo acto de la Presidente en el conurbano, luego del que encabezó el martes en la Universidad de La Matanza, y donde se mostró con el jefe comunal, Fernando Espinosa, uno de los alcaldes que podría aparecer en la grilla de candidatos de 2013.

La sucesión de shows territoriales se interpreta como un inicio de la campaña para las primarias de agosto y las generales de octubre. Pero no sólo por la "bajada" a los distritos -en general, la Presidente se limita a contactos desde Casa Rosada-, sino porque, por segunda vez consecutiva, abordó un tema que aparece con centralidad en la demanda de sectores que podrían acompañar al Gobierno, pero tienen quejas: la inseguridad.

Ayer, al igual que el martes en La Matanza, le dedicó una larga parrafada a la cuestión de la seguridad.

"Necesitamos mucha gente comprometida con una nueva Justicia, y ciudadanos que puedan denunciar cuando haya connivencia", con la Policía o la política -dijo- y habló de que "muchos tienen miedo por lo que les pueda pasar".

En la misma línea exhortó a poner "esfuerzos para comprometernos a vivir en una sociedad mejor, sin fantasías ni promesas de vivir en Disneylandia, desde el lugar en que estemos".

"Necesitamos garantías de que haya justicia, pero también la garantía de que no agarren a cualquiera por no encontrar culpables", dijo la mandataria que estuvo acompañada por Daniel Scioli.

El "descubrimiento" de la cuestión criminal coincide con el llamado plan de "pacificación" que impulsa Daniel Scioli en la provincia de Buenos Aires y que genera algunas resistencias en sectores K bonaerenses.

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