La CTA está a sólo 72 horas de la acefalía. El jueves caducan los mandatos de la cúpula de la central de la calle Piedras y salvo un pacto político -en estas horas, improbable- el «vacío» en la conducción podría ser el prólogo inquietante de la temida fractura.
Hugo Yasky y Pablo Micheli seguían, anoche, atrincherados. Cada uno con su libreto, abrazados a la teoría de la victoria irreversible. Entre hoy y mañana, en medio de esas dos versiones antagónicas, surgirá una voz oficial: la de la Junta Electoral.
La distancia es abismal. Uno se proclama ganador con 24 mil votos de diferencia. El otro habla de más de 15 mil a su favor. Se presume imposible que de esa diferencia pueda surgir un resultado componedor. Parecen los números de dos elecciones distintas. Ayer, el docente reclamó la rápida difusión de los datos. Deslizó que la demora en la publicación de los números es sospechosa. A su lado se especuló que puede ser un recurso para «volcar» las urnas. Citaron casos de urnas guardadas en locales de ATE y amenazas con armas en Tucumán.
Como en todo, Micheli expuso otra mirada. Argumentó que la tardanza en la difusión de las cifras responde a la lógica propia de la elección. Que hoy llegarán las actas provinciales a la Junta Nacional y que recién mañana se conocerá un informe oficial.
El fuego caerá, entonces, sobre el órgano que preside Rodolfo Córdoba, dirigente histórico de ATE Capital que fue ratificado al frente de la Junta, por unanimidad, y con el respaldo de los dos sectores, en el Congreso de CTA en abril pasado en Embasque, provincia de Córdoba.
Todo indica que el proceso aterrizará en el Tribunal Arbitral que encabeza el abogado laboralista Ricardo Cornaglia y conforman otros cuatro letrados. El trámite, de desembocar en esa mesa, deberá resolver de manera acelerada para que el jueves esté designada la nueva conducción.
Pero hay más de un problema. Las impugnaciones son múltiples: está cuestionado el resultado de Mendoza y se suspendió la votación en Ezeiza-Esteban Echeverría. En la provincia cuyana hubo más 15 mil votos y en la regional bonaerense, el padrón suma 18 mil afiliados.
Si el resultado que determinan la Junta Electoral y, luego, el Comité Arbitral está por debajo de esa diferencia -algo más que probable- la elección quedará en suspenso porque habrá que esperar que se vote en esos distritos. En ese caso, la intriga se extenderá todavía más.
La acefalía contra la que se corre contra reloj puede convertirse en uno más de los múltiples daños irreparables que dejó la elección de la CTA. Veamos:
La intromisión de Néstor Kirchner -que llamó, el jueves a Yasky para felicitarlo- en la elección además de agudizar las contradicciones dentro de la central detonó un alerta en el Gobierno. En Olivos, el patagónico suele evaluar que su repunte se sostiene sobre sectores medios y progresistas. La elección de CTA, aun ganando Yasky, es un mal espejo donde comprobar esa teoría: los K, dentro y fuera de la central, proyectaban una victoria contundente que no ocurrió. De hecho, el docente asume que perdió en más de diez provincias.
En el campamento de Micheli, heredero de Víctor De Gennaro, también hay pasivos irrecuperables. ATE perdió en provincia de Buenos Aires desde donde De Gennaro pensaba sostener su aventura electoral. El traspié en la provincia lo complica. Si la derrota es en Nación, sus acciones dentro de Proyecto Sur entran en liquidación. Se dice, desde la otra trinchera, que De Gennaro es artífice de la postura extrema que expresa, en público, Micheli. Asimismo, en ATE acusan a Yasky de no asumir su derrota porque lo «presiona Kirchner».
Ambos relatos construyen la antesala de una ruptura. Una secuencia posible es que la Junta Electoral sostenga la hipótesis de ATE y que Yasky recurra al tribunal, actitud que sea señalada por el estatal como un desconocimiento a la rigurosidad de la organización interna de CTA. El yaskysmo sugiere, a su vez, que la demora en los números está armada por ATE para demorar la resolución, que se precipite la acefalía y derivar en una ruptura. Hay, incluso, versiones más bravas: en el comando del docente se habló del temor de que gente de ATE tome -por la fuerza- la sede central de la CTA. Algunos fantasmas se agitan con facilidad sobre todo luego de que trascendió que para el martes Micheli convocó a los 17 secretarios generales provinciales que, según sus datos, resultaron electos. Es otro punto crítico: hay varias provincias en discusión.
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