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Cuba ya echa trabajadores públicos y eleva empleo privado: un 23% en el año
El régimen cubano se prepara para celebrar mañana un nuevo aniversario de la revolución castrista, pero la apertura de la economía no se detiene. El empleo público decae ahora a expensas de un creciente sector privado.
El empleo en el sector «no estatal» aumentó un 23%, mientras el registro del Gobierno se redujo un 5,7%, según un informe del ministro de Economía, Adel Yzquierdo Rodríguez, a la Asamblea Nacional, que se reunió la semana pasada en su segunda y última sesión del año. La prensa extranjera no tuvo acceso al plenario.
Según el documento, se recortaron 228.000 puestos de trabajo estatales en 2012, lo que se compara con los 137.000 que se habían eliminado el año pasado. La reducción es parte de los planes del Estado para bajar su plantilla en un 20%, o casi un millón de empleos para 2016.
El número de empleados privados o del sector «no estatal», como los llama el Gobierno cubano, se elevó a 1,1 millón de personas, el doble que hace dos años. De acuerdo con el informe, el sector «no estatal» lo integraban 610.000 agricultores, un total que ha crecido gracias a las reformas que buscan aumentar la producción de alimentos y reducir costosas importaciones.
El resto de los trabajadores son parte de pequeños negocios minoristas, sus respectivos empleados y trabajadores independientes como carpinteros, costureras, fotógrafos y taxistas.
El Estado, que cuenta con problemas de liquidez, está cerrando miles de pequeños locales propios, como peluquerías y cafeterías, y poniendo en alquiler las instalaciones para personas interesadas.
A partir de 2013, el Estado planea convertir en cooperativas privadas más de 200 pequeñas y medianas empresas que se dedican a actividades que van desde la cría de camarones hasta la producción de materiales de construcción.
Pero no son todas buenas noticias. Yzquierdo reveló en su informe que el desempleo alcanzó un nivel récord en 2012 de un 3,8%, o un poco más de 250.000 de una fuerza laboral que se calcula en 6,8 millones de personas. Sin embargo, el funcionario admitió que la cifra no incluía a un millón de cubanos que «no buscan activamente empleo».
Desde que Fidel Castro dejó el poder en febrero de 2008, su hermano Raúl ha llevado a cabo una serie de medidas de apertura económica que quebraron con el estricto modelo socialista impuesto hasta entonces.
El primer paso fue la llegada de celulares y productos de informática al país, y luego la habilitación para la compraventa de automóviles y viviendas. Más tarde, el Partido Comunista (PCC) avaló extender y multiplicar las licencias para los negocios privados, al tiempo que hizo un guiño a la comunidad internacional al permitir los viajes al exterior a los cubanos.
La autorización de privados en el sector del turismo, uno de los que atraen actualmente más ingresos al país, ya fue parte de una «apertura» económica en Cuba a inicios de los años 90, para enfrentar la profunda crisis que le causó al país el derrumbe de la Unión Soviética, entonces su mercado fundamental. Empero, en esa época los privados se consideraban más bien un «mal necesario» frente a las totalmente predominantes capacidades turísticas administradas, de una u otra manera, por el Estado.
En este caso, los cambios iniciados en 2008 por Raúl Castro, no sólo transformaron esa «percepción», sino que dieron un mayor rango social, y mucho más amplia participación en la economía a los privados en 181 oficios, incluyendo algunos relacionados con el turismo.
Actualmente, el oficialmente denominado «turismo no estatal» en Cuba está estructurado por unos 1.700 restoranes privados o «Paladares», más de 4.280 habitaciones de alquiler y 700 viviendas disponibles, además de taxis, puestos de ventas de artesanías, y otros bienes y servicios para el visitante.
Agencias Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

