19 de junio 2009 - 00:00

Cuentas no cierran: sospechas de empleo y actividad

De acuerdo con la información que difunde el INDEC basada en las encuestas de hogares (EPH), la tasa de actividad creció en el primer trimestre de 2009, indicando que una proporción mayor de la población está en el mercado laboral en busca de empleo u ocupada.

También se informa un aumento de la tasa de empleo (TE), de modo tal que la tasa de desempleo (TD) se mantuvo sin cambios entre el primer trimestre de 2008 y 2009. Finalmente, un parte emitido en la semana señala que el porcentaje de asalariados informales cayó desde el 37,3% hasta el 36,4% en ese mismo período. En suma, si bien hay más gente en el mercado laboral, el empleo formal habría aumentado muy fuertemente, como para compensar una caída de los informales y todavía permitir una tasa de desempleo estable.

Evaluación

Tal como se hace en otras disciplinas científicas, uno puede aceptar la mayoría de las hipótesis de partida, y negar alternativamente una u otra de ellas, para evaluar las consecuencias de la negación de esa hipótesis. A la manera de la geometría (euclídea y no euclídea, si se nos admite la exageración), veamos qué es lo que nos depara este ejercicio de negar uno u otro postulado de INDEC, y evaluemos las consecuencias de esta negación.

Aceptemos las afirmaciones que surgen de los partes de INDEC, pero contrastándolas con otra información provista por organismos oficiales y privados. Aparecen entonces algunas anomalías, en particular referidas al nivel de informalidad.

Podría ser que la informalidad asalariada no sólo no hubiera caído (según afirma INDEC), sino que eventualmente se habría registrado un significativo incremento.

Si se admiten las hipótesis de INDEC sobre la TA, TE y TD, y además la afirmación del parte de la EPH de un aumento del empleo asalariado total (0,36%), pero en cambio negamos la hipótesis sobre la variación del empleo asalariado formal basándonos en la variación informada por la AFIP, el resultado es que la informalidad creció.

En efecto, la caída de la ocupación de asalariados formales según la AFIP (1%) sólo puede ser consistente con un aumento de los asalariados informales, para dar lugar a un aumento del empleo asalariado total. En lugar de tener una tasa de informalidad asalariada del 36,4%, tendríamos un 38,2%, por arriba del 37,3% de un año atrás.

En este caso, sólo se puso en duda un dato de INDEC: la variación de la población asalariada formal, captada a partir de relevamientos muestrales (la EPH), y se la reemplazó por datos registrales, necesariamente más precisos en cuanto a población formal, que son los datos que provee la AFIP.

Relevante

No hay mucho para discutir en cuanto a la mejor calidad de este último registro, salvo la diferencia de cobertura regional respecto de la EPH, pero ello no configura una diferencia estadísticamente relevante en este caso.

Obsérvese que al negar la hipótesis de variación de asalariados formales, se termina negando la conclusión de que la informalidad cayó.

Una alternativa ahora es aceptar el porcentaje de informalidad asalariada que postula el INDEC, y mantener las hipótesis sobre TA, TE y TD. Utilizando nuevamente la información de la AFIP, se tiene que el empleo sólo puede haber crecido entre los autónomos, formales o no, ya que los asalariados formales cayeron, y también los informales (solo así la tasa de informalidad caería); es decir que todo el crecimiento del empleo habría sido entre la población de autónomos y monotributistas.

Si bien esto es consistente con datos de la AFIP, el crecimiento que muestra esta fuente es bastante más modesto que el necesario para generar un fuerte aumento del empleo.

Las cifras indican que el aumento de autónomos formales al cabo del primer trimestre fue de unos 89 mil cotizantes autónomos (monotributistas), mientras que los datos de la EPH harían necesario un crecimiento de 450 mil autónomos.

Si el aumento no estuvo entre los autónomos formales, entonces necesariamente las hipótesis del INDEC llevan a pensar en un fuerte salto en el número de autó-nomos informales (360 mil, alrededor del 14% de au-mento), para hacerlo consistente con el aumento del empleo. En este caso, aceptar las otras hipótesis del INDEC llevó a encontrar que la informalidad creció, pero entre los autónomos, no entre los asalariados.

Consecuencias

¿Qué consecuencias tiene entonces aceptar que -a diferencia de lo afirmado por el INDEC- el empleo asalariado formal cayó?

La respuesta es que la informalidad creció, ya sea la asalariada o la informalidad entre autónomos.

¿Es eso lo que realmente ocurrió, o será que otras hipótesis del INDEC como la referida a que el empleo total creció deben ser puestas en duda?
Nuestra sospecha es que el empleo total no creció, y que la informalidad creció algo, pero responder esta cuestión requiere que el INDEC vuelva a ser el INDEC.

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