17 de noviembre 2014 - 00:00

“Cuevas son terminales de bancos”

  Las cuevas financieras "son terminales de bancos o de sociedades de Bolsa", denunció el fiscal general de la Procuraduría contra el Lavado de Activos (Procelac), Carlos Gonella, quien agregó que de acuerdo con las zonas del país las operaciones ilegales con el dólar derivan de tipos particulares de delincuencia.

Según Gonella, en el norte argentino la venta de dólar "blue" "se relaciona con el contrabando de divisas" mientras en la provincia de Córdoba "está vinculada a la evasión fiscal". Recordó en esa línea que en la Capital Federal "la mayoría de las cuevas está en la City porteña" y explicó que los operadores callejeros o "arbolitos" terminan por "descargar ese dinero en el circuito financiero".

"Lo más grave es el fondeo de las cuevas. Hemos descubierto que parte de ese dinero proviene de delitos, evasión o incluso del narcotráfico. El fenómeno es propio de la City porteña y las cuevas son terminales de bancos o de sociedades de Bolsa que son las que ponen la plata. Son terminales de actores del sistema financiero. Nuestras investigaciones apuntan en esa dirección y tenemos hipótesis que lo sostienen", advirtió Gonella.

El delfín de la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, se refirió de este modo a la eventual complicidad de actores formales del sistema financiero con las maniobras ilegales. En las últimas semanas, el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores, la Unidad de Información Financiera y la AFIP multiplicaron acciones y promovieron allanamientos judiciales contra cuevas, sociedades de Bolsa y bancos sospechados.

Gonella se manifestó entusiasmado con las acciones que comenzó a coordinar el nuevo presidente del Central, Alejandro Vanoli. "Estamos ante un nuevo paradigma de control administrativo", añadió en diálogo con radio América, y dijo que en los últimos operativos la Procelac "embargó más de 2 millones de dólares".

En tanto, reconoció las dificultades que existen para obtener condenas en casos de criminalidad económica. "Es un tipo de criminalidad que impacta sobre áreas que trascienden la esfera individual. En un caso de evasión, la víctima es toda la sociedad", teorizó. En la misma línea, explicó que "tampoco se percibe a un criminal económico como un delincuente", y precisó: "El perfil de un evasor es un profesional, que vive en un barrio privado, del establishment y que goza de estatus social".

Y aportó otro factor que colabora con la impunidad: "También define la criminalidad económica su capacidad corruptora, de penetración comprando voluntades en todos los segmentos". Dijo que eso da cuenta de la "poca vulnerabilidad de estas personas en comparación con el ladrón pobre que no tiene capacidad de permanecer impune".

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