5 de enero 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Si le contamos, a inicios de diciembre, que el último mes resultaba el mejor de cada ejercicio. Y que su estadística resultaba virtuosa, sin importar el total del año, el saldo de una ganancia del índice en casi el 9% retribuyó de modo suculento a los que se subieron a tiempo. Corresponde dejar la semblanza de los eneros por si les es de utilidad a algunos inversores que no quieren cortar de racha. Por fortuna, puede verificarse que el primer mes de cada año se instala en segundo término como período más generoso, detrás de diciembre.

Las cifras consignan una diferencia de 12 eneros positivos, por solamente 6 en los que se anotaron bajas. De paso, recordar también que desde un alza notable en 2006 y que rindió el 16% en acciones, 2007 generó una leve baja del 1%. Y ya en 2008 pareció adelantar el primer mes el tenor del año, porque acumuló el 6,7% de rebaja en el Merval, que luego se convirtió en la tremenda caída completa del 50% en doce meses.

Para ser sinceros, nosotros le brindamos estos datos estadísticos, las relaciones, las permanencias que se pueden encontrar, pero no creemos en ellos, más que como una nota de color histórica. Y cuando se producen coincidencias entre el pasado y el presente, nos promueve el asombro, pero sin darle valor como método.

Lo que sí puede decirse es que se trata de simple información, con la objetividad que poseen los números. Y saber qué meses resultan generalmente positivos, no negativos, en el mercado no daña en absoluto. A partir de ello, quienes se treparon a diciembre y se ganaron un 9%. O los que huyen de los noviembres, porque son francamente adversos, y salvan el pellejo estarán contentos. Y los que, como nosotros, les dan una importancia superficial a tales coincidencias del pasado seguirán con lo suyo.

Si hay que buscar una sintonía fina, podemos ver qué sucedió en la apertura de enero de 2008 respecto de este principio notable de 2009. En aquel momento, la primera rueda pasó en blanco absoluto. El Merval no logró salirse del cierre anterior. Pero llama mucho más la atención recordar en qué ritmo abría el año pasado. Nada menos que con $ 139 millones de efectivo para las acciones.
El total de enero del año anterior fue de 2.044 millones de efectivo en títulos privados. Una gran materia pendiente: recobrar densidad de operaciones. Rearmar el esqueleto. O todo dura poco.

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