6 de enero 2009 - 00:00

Cupones bursátiles

Un 65% perdió Shanghai, al cabo de 2008. Cierto es que era un mercado que estaba acumulando gordura exuberante, «colesterol» puro en las venas de un mercado, hasta que encontró el alfiler que lo pinchara. Nuestro Merval decayó un 50%, pero el vecino brasileño acusó un 41%, en el derrape de su índice. El Nikkei japonés se deterioró en un 42%, casi el mismo nivel de pérdida que el «CAC 40» de Francia, con un 43%. Y en la Bolsa de Madrid hablaban de «la peor caída de su historia», con casi el 41% de rebaja anual. Esto conformó un elenco bursátil mundial que, sin importar dimensiones de los distintos mercados, recibió un fantástico tajo en sus cotizaciones.

En todos los países se entendió esto. En el nuestro se utiliza de mala forma, con la Presidente no perdiendo ocasión de hablar de las malas inversiones de las AFJP. Y de papeles accionarios que están «a un 10% de su valor» (?). ¿De dónde extrajo semejante dato? Sabido es que tal tipo de expresión va en dirección a justificar que se hayan apropiado de los patrimonios de los Fondos Pensión, aunque dejando expresamente de lado la pésima performance de los «bonos» emitidos por el Estado. Y que en casi todas sus variantes bajaron igual o peor que las acciones. Y así es difícil poder conseguir un repunte de activos bursátiles que han quedado fuera del radio de la gente. Y permanentemente agredidos -con mentiras incluidas- desde voces oficiales que ven en una Bolsa una especie de enemiga del país.

Cuando hicimos el resumen sobre 2008, el lunes, lo más impactante del cuadro con «la caja negra» del malogrado vuelo anual pasa más que por la caída en el índice, por lo que se puede verificar en montos negociados. Se abrió el año con $ 92 millones de efectivo promedio, por rueda; se terminó 2008 con solamente $ 38 millones de promedio. Tal contracción de los negocios resquebraja toda la estructura bursátil, desordena y aniquila distintas capas de intervinientes, dejando todo librado a la raza de los «traiders», o de algunos grupos fuertes que deciden recomprar sus papeles cuando consideran que ya son precios «viles».
Esto dificulta mucho una vuelta a zonas de normalidad, aunque las acciones se muestren con perfil de ser una excelente alternativa para multiplicar el capital a cierto plazo. Lo que significa el gran desafío para el ejercicio iniciado es aumentar el caudal de negocios. O condenarse a la pobreza.

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