9 de enero 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Si usted intentó alguna vez andar jugando carreras, tratando de mantener la vertical arriba de un barril que va rodando, imagínese cómo pinta la tendencia de nuestro índice Merval, que deberá acostumbrarse a seguir la suerte de lo que ocurra con el precio del barril de petróleo. Y desde allí, lo que deriva a las cotizaciones de papeles muy relacionados con el crudo, sea de modo directo -como Petrobras- o como proveedor de elementos para tal industria extractiva. En especial, claro está, con el nombre de Tenaris como figura.

Con la nueva nómina del índice clásico, ahora comprimida a sólo 14 compañías, el peso específico de Tenaris resulta del 34%. Una notable incidencia, que se extiende al aspecto del volumen. Porque cuando semejante espécimen se moviliza, en alza o en baja, y mete ritmo a sus transacciones, aspira gran parte del efectivo que figura después para todas.

Esto se vio con mucha frecuencia en 2007, donde por semanas Tenaris marcaba los pasos del Merval con su propio destino. Opiniones puede haber variadas; la nuestra vota más por la atomización de especies y rubros, que por polarización y un sesgo tan directo hacia un rubro. Más todavía cuando el activo subyacente, el petróleo, es algo tan inestable como un commodity y vive expuesto en estos tiempos a riesgos iguales, o mayores, que una acción en la Bolsa. Entonces se produce la secuencia: Petróleo-Tenaris-Merval. Que cuando es a favor llama al festejo, como el martes. Y cuando la primera pieza decae, se viene todo como fichas del dominó. Aguantando bajas.

Cierto es que la inmediata réplica del precio del barril, en el día por día, sobre el precio de las acciones parece cosa esquizofrénica. Más bien, en mercados puestos en sus cabales se deberían reflejar tendencias y no coyunturas. En este caso, leíamos en notas del balance de Socotherm -otra relacionada- que las estimaciones en los grandes centros de decisión hablan de un precio del petróleo que halló un piso y que deberá tender a recuperar terreno a cierto plazo. La propia OPEP, al resolver mermar en su producción, quiere asegurar que no exista mayor caída a pique. A cambio, en el fragor diario, cualquier dato que roce el tema será capaz de enervar, o disminuir, el precio que se pague por el petróleo. Y allí saldrán disparadas, en cualquier dirección, las acciones ligadas. Dándole ese ritmo de locos al índice completo. Como Bolsa arriba de un barril a los tumbos...

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