1 de junio 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

 «Demasiado bueno, para ser cierto...». Clásica expresión que define lo escéptico, al presenciar un hecho que excede hasta la hipótesis de máxima y que se va de marco. Haciendo cuentas, viendo diferencias obtenidas, es muy probable que más de un veterano operador/inversor esté dando vueltas el anillo en su dedo, viendo qué hacer en adelante. Cerca de un 50% de ganancia en acciones, en cinco meses y en un contexto internacional tembloroso. Con otro local donde las buenas noticias no se acumulan, y el porvenir inmediato es un jeroglífico, habrá excedido toda visión optimista a ultranza.

Créase o no, nuestro Merval está disputando mano a mano con la Bolsa de Shanghai el primer lugar de rentas obtenidas en el curso de 2009. Y se destaca, por mucho, en todo el cotejo que se haga sobre referentes regionales. ¿Será el «act of magic» de los ingleses, que nos visitó para repartir tal dulzura? O bien, resultará probado lo que delineara John Templeton acerca de: «el mercado nace en el pesimismo y crece en el escepticismo...».

A ninguno que lo esté disfrutando plenamente, le preocupará adosarle una razón, a lo que es una fiesta alcista. Probablemente, haya sido un trayecto mucho más apto para los intuitivos, que para los racionales.

Decíamos, en comentarios recientes, que ni siquiera le queda cómodo el argumento legendario de anticipo. Que sí existe, por la condición bursátil de ser termómetro del presente, pero también barómetro del tiempo futuro. Menos todavía para el ámbito local, puesto en la coyuntura tan complicada de enfrentar en junio la bisagra de lo político y que otros mercados no afrontan.

Desplegar litros de optimismo, dentro de un movimiento que para nada tiene de apoyatura popular y que no hace ningún tipo de efecto fuera de los muros del recinto: sólo tiene asidero en corrientes tomadoras que provengan de mandatos oficiales. O bien, todo el intrincado juego del «blanqueo», que permita hacer recalar dinero por vías indirectas y que procuran estar en posiciones de liquidez inmediata como lo son los bonos y acciones. Si esto fuera así, muchos se pudieron servir del manjar de una manera impensada.

En ruedas finales, se advirtió una cierta expansión de volumen y esto revista como el mejor dato a tener en cuenta. El eslabón más débil, el de los negocios, supo mostrar un principio de engrosamiento que constituye la mejor señal. Si se confirma y se consolida, claro. Un período glorioso.

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