Primera rueda del «día después». Inicio de los efectos que pudieran surgir y de acuerdo con un nuevo mapa político. Recién a lo largo del día se iría comprobando el tono en que los personajes involucrados darían a los resultados. El anuncio de una conferencia de prensa, de la propia Presidente, excluía al desarrollo de la Bolsa porque se fijaba para después de las 17.
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Con tal marco, la rueda del 29 de junio tendría que dar sus primeras señales y el modo en que se reflejarían las disputas del domingo. Y pasó de todo un poco. Y nada que luciera fuera de lo común. Aunque resurgió la dicotomía de saldos entre los índices, porque si en el Merval de las «11» hubo dilatación y posterior contracción -quedando con sólo un 0,6% de alza-, la diferencia resultó mucho más notoria en la nómina de «las locales», sin las del petróleo.
Allí, el resultado dejó un 4% de suba. Aunque en un tercer índice testigo -el de Bolsa, nivel general- la respuesta fue mucho más cercana al indicador más mesurado, con un 0,8% de aumento.
El volumen, que se había comprimido mucho en la última rueda, previa a los comicios, retomó cifras más presentables: con $ 46 millones. Ni euforia ni siquiera un golpe sostenido de festejos. Y tampoco un sesgo bajista. Como si nada hubiera ocurrido. (En tal caso, dando razón a quienes sostenían que el mercado proseguiría su curso, sin dar trascendencia a lo político).
Esto se vería en la primera jornada. Zona de culminación de junio y el primer semestre. Y apertura para encarar la segunda mitad del año. Al parecer, la nueva modalidad argentina -aparte de los «testimoniales»- también dio razón a lo que se predecía: «Todos ganadores», sin vencidos. Cada fracción buscando el modo de hallarle el flanco positivo a lo visto. Y anuncios de búsqueda de «aliados», que parte del oficialismo.
De todas las posibilidades que habíamos enumerado en lo previo, el perfil que amaneció después de las votaciones encaja más en: «Cambiar para que nada cambie...». Y todavía por delante un semestre donde las bancas seguirán con sus mismos habitantes, si bien hay muchos de ellos que ya son sólo fantasmales. Retorno a un terreno parejo con los demás, todos atendiendo la problemática previa. Y lo que descendió desde el poder, como señal de: seguiremos igual a como veníamos. Vencedores y vencidos, que sí los hubo, velando armas para 2011. ¿Nada importa?
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