14 de agosto 2009 - 00:00

Cupones Bursátiles

Por una vez, en estos tiempos, que un funcionario de alto rango se digna pisar suelo bursátil, las autoridades de la entidad no dejaron pasar la ocasión. Arribó el ministro de Economía en el lanzamiento de las cédulas hipotecarias, y al unísono surgió la noticia acerca de que la Bolsa de Comercio iría a presentarle un proyecto, tendiente a sacar de la parálisis al opaco mercado local. Bien por la oportunidad no desaprovechada. Y quedará ahora en manos oficiales ver si -alguna vez- surge un estímulo concreto que aliente a reanimar el circuito institucional. Sabe el lector que somos escépticos en esto, no sobre la base de prejuicios sino de hechos y realidades que coinciden en señalar que éste es uno de los gobiernos que más han soslayado la utilidad que posee un sistema bursátil en un país. Hasta con «viñetas», que más allá de ser solamente alegóricas, encierran un significado. Y una de ellas, la ausencia reiterada a la tradicional reunión en cada aniversario de la Bolsa por parte de autoridades nacionales, es verificable a lo largo de estos dos años recientes.

Sin embargo, el trabajo que se elaboró en conjunción con un banco de inversión foráneo estará sobre el escritorio del responsable de la economía nacional.

De allí en más, se verá. Pero cierto es que «la peor de las gestiones es la que no se intenta...», en tal caso autoridades de la Bolsa de Comercio cumplieron en poder presentar la alternativa en las altas esferas.

Por medio de lo elaborado, se solicita que las trabas que están vigentes (desde que en 2005 se puso un dique al «capital golondrina», en otro contexto) sean levantadas y no prosiga la obligación del 35% de encaje, junto con la obligación de permanencia, para el ingreso de capital extranjero.

Según la estimación realizada, podrían ingresar al circuito local varios miles de millones de dólares; parte de ello sería capturado por acciones y bonos locales. La Bolsa, con criterio cierto, menciona que la situación actual es totalmente opuesta al momento donde se introdujo la medida (antes era para que el capital errante no distorsionara lo interno, mientras que hoy la fuga de divisas es un drenaje permanente).

Posee toda la razonabilidad necesaria como para que lo presentado tenga un tratamiento serio, de parte del alto poder político. Y crearía un terreno totalmente distinto de las pálidas realizaciones, que condenan a nuestro mercado a ser solamente «fronterizo». El intento vale. Merece elogio.

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