1 de abril 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

La historia se repite, pero no solamente dentro de un mismo ámbito de actuación. Los lectores argentinos, adherentes a lo bursátil -para más datos-, seguramente que si tienen algunos años de mercado habrán hallado un paralelo entre novedades llegadas desde Wall Street y lo que se tuvo que vivir en nuestro país, hace tres décadas atrás.

Y es que la nota expuso en su título que: «Obama venderá acciones del City: ganaría u$s 7.000 millones...». En el subtítulo estaba el mayor condimento. Porque mencionaba que: «El banco cayó más del 3% en la Bolsa de Nueva York». Resulta idéntico patrón al que se viera por aquí, cuando el BANADE y la Caja de Ahorro ejecutaron una tan fallida idea de aquella época: desprenderse de las fuertes tenencias que poseían en acciones empresarias, heredadas desde la época donde el Estado creía haber encontrado la «llave maestra» para evitar caídas en la Bolsa: ponerse en comprador cuando bajaban.

En aquel momento, se decidió que las entidades irían a vender sus posiciones, en las ruedas de todos los días, para hacer líquidas tales tenencias. Y pasó lo que tenía que suceder... a sabiendas de un «vendedor declarado y permanente» -quebrando las leyes básicas de mercado- los interesados se colocaban cada día un poco más abajo en el precio. Y no es que eran «especuladores despiadados», «buitres» (como se los denominaría ahora), simplemente: no eran tontos. Si las entidades iban a seguir dando posiciones, para qué tomarlas a un precio sostenido. Promediando a la baja, había un excelente negocio. Y el final del lamentable cuento argentino, fue que se tuvo que cambiar de estrategia. Para ir a una igual, o peor. Retirarse de la plaza diaria y ofrecer, en licitaciones, los «paquetes» que quedaban en existencia. Allí entraron en el juego los propios grupos de control: que ayudaban a deprimir el precio diario, para presentarse en la licitación con «precios viles»: que igualmente les eran aceptados.

La historia de Obama es muy posible que termine de igual modo y que pensar en «ganarse u$s 7.000 millones al vender lo del City» resulte un vano sueño. Se dijo en Wall Street que el temor era que salieran a ofrecer el total de acciones de un golpe. Pero, que al conocerse que el Gobierno «las iría colocando a diario en la plaza» se habían tranquilizado. Por de pronto, la acción se les cayó un 3% y todavía nada se puso en marcha. Apostaríamos a que la misma historia de nuestro mercado, se repetirá allí: se lo irán «chupando» con precios a la baja. (O se recibirán de tontos).