26 de julio 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

Ya resulta casi increíble que, dentro de una misma semana, varíe de modo drástico el ángulo de visión de los operadores sobre el mercado. El pasado período resultó una buena muestra de ello, creándose cierta desazón ante palabras del ambiguo Ben Bernanke, pero velozmente suturado porque aparecieron novedades sobre algún balance aceptable en el ámbito del NYSE. O, cruzando el océano, lo que provenía de Europa con ese llamado «test de resistencia» de los bancos (ni que se tratara de alguna competición atlética).

En realidad, nadie está seguro de nada y todos desconfían de lo que llega de gobiernos al borde del ataque de nervios, que en tal situación -en época donde ciertos valores ya no importan- son capaces de cualquier cosa con tal de seguir sobreviviendo políticamente. La colocación de deuda de países sumamente complicados, caídos en un rango de «bonos basura» y que resultan casi un «papel tóxico» para cualquier cartera que se precie, aparecieron exitosamente ubicados. El destino de los mismos no fue develado. Como seguramente que a los inocentes contingentes de jubilados ya no hay modo de atraerlos con nada, hay que suponer que algún fondo de última instancia se hizo cargo de engullir tales papeluchos europeos. Y en cuanto al otro ángulo, pensar que cierto balance -General Electric- es más importante que oír a un titular desconcertado y hasta «inusualmente confuso», es querer retorcer las verdades y evidencias para «convertirlas en lazos de los tontos» (diría Kipling).

Los índices de los mercados rectores extrajeron una semana sumamente positiva en el pasado tramo. Jugando a tal modo de variar el enfoque sobre lo principal y lo accesorio. En lo que resulta la médula de un resurgir económico global, salta a la vista que todo está tomado con alambres. Y que se alcanzan a superponer cuestiones menores, de coyuntura, para ser salvadoras de algún período, y después se verá. En la semana también vino en el «combo» de las novedades la nueva reacción agresiva de Chávez, y de Venezuela, rompiendo relaciones con Colombia. Un foco de incendio para el continente americano, con implicancias económicas -si se llega a las hostilidades- en lo que hace al precio del petróleo en el mundo. Situación -nos parece- mucho más importante para el analista serio que tomar nota de algún balance, o de un «test» mágico europeo. Sin embargo, volvió a primar la necesidad sobre la evidencia.