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Cupones bursátiles
En realidad, nadie está seguro de nada y todos desconfían de lo que llega de gobiernos al borde del ataque de nervios, que en tal situación -en época donde ciertos valores ya no importan- son capaces de cualquier cosa con tal de seguir sobreviviendo políticamente. La colocación de deuda de países sumamente complicados, caídos en un rango de «bonos basura» y que resultan casi un «papel tóxico» para cualquier cartera que se precie, aparecieron exitosamente ubicados. El destino de los mismos no fue develado. Como seguramente que a los inocentes contingentes de jubilados ya no hay modo de atraerlos con nada, hay que suponer que algún fondo de última instancia se hizo cargo de engullir tales papeluchos europeos. Y en cuanto al otro ángulo, pensar que cierto balance -General Electric- es más importante que oír a un titular desconcertado y hasta «inusualmente confuso», es querer retorcer las verdades y evidencias para «convertirlas en lazos de los tontos» (diría Kipling).
Los índices de los mercados rectores extrajeron una semana sumamente positiva en el pasado tramo. Jugando a tal modo de variar el enfoque sobre lo principal y lo accesorio. En lo que resulta la médula de un resurgir económico global, salta a la vista que todo está tomado con alambres. Y que se alcanzan a superponer cuestiones menores, de coyuntura, para ser salvadoras de algún período, y después se verá. En la semana también vino en el «combo» de las novedades la nueva reacción agresiva de Chávez, y de Venezuela, rompiendo relaciones con Colombia. Un foco de incendio para el continente americano, con implicancias económicas -si se llega a las hostilidades- en lo que hace al precio del petróleo en el mundo. Situación -nos parece- mucho más importante para el analista serio que tomar nota de algún balance, o de un «test» mágico europeo. Sin embargo, volvió a primar la necesidad sobre la evidencia.

