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Cupones bursátiles
Lo que se mencionó claramente en el informe de «Money Management Executive», es una fuerte mutación en las carteras de activos. Y no de la que pudiera resultar deseable. Sencillamente, los inversores siguen retirando su dinero de los «fondos comunes» de acciones, de Wall Street. Y lo peor es que el ritmo de salida nada menos que se duplicó, en las últimas dos semanas.
Las entidades que cobijan papeles de empresas cotizantes han sufrido una sangría de 541 millones de dólares -en la semana terminada el 1 de setiembre- y resultó un incremento del 76 por ciento, en relación con la semana terminada el 25 de agosto. Y esto había visto un porcentual del 59 por ciento de aumento del flujo de partida, respecto de la etapa semanal del 11 de agosto.
Si lo que parece marcarse como tendencia, con niveles tan acelerados, no encuentra algún dique salvador, resulta alarmante estimar lo que siga en adelante. Y más todavía cuando tales novedades toman amplia difusión, generando un «efecto dominó», sobre el ánimo de otros inversores y carteras.
Lo que se sabe es que se produjo un juego de simultáneas, donde el gran dinero vendido en acciones se afincó -en gran proporción- en aquellos que son fondos de bonos. Tal abandono del mercado de riesgo puro -las acciones- para guarecerse en papeles de renta fija y bajo riesgo habla por sí mismo mucho más que cualquier corriente dialéctica, que quiera deformar la realidad de lo que se vive en el mercado.
Es una señal para tratar de seguir muy de cerca, procurando sintonizar nuevos informes, porque está de por sí muy revuelto el mercado rector y teniendo por delante una verdadera «bisagra» en la tendencia, que provendrá del tiempo político de Estados Unidos de inicios de noviembre.
En Buenos Aires -donde súbitamente se encogieron los negocios la pasada semana- quizás están llegando las primeras ondas, de lo que se pronunció en el centro generador de tendencias. Puede ser una zona de alta turbulencia (¡y ahora les llega octubre!).

