14 de septiembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

No es un dato menor la noticia que desmenuzamos en la columna de ayer. Como mínimo, no es para leer solamente como una información «de color» o una muestra curiosa de un mercado.

La emigración constatada en el principal centro bur-sátil del mundo, con inversores saliendo de manera sostenida -y creciente- de posiciones en acciones, para pasarse a bonos, puede resultar un ejemplo para imitar en otros mercados.

Que en estos momentos se estarán preguntando: ¿qué impulsó a tantos inversores en acciones a cambiar de activos? Cualquier razón que parezca válida, seguramente que no puede sonar a favorable, imaginado el porvenir inmediato.

Si en Buenos Aires sucediera algo así, en verdad que a nadie de afuera le importaría mucho. No representamos más que una marquita en el gran tablero del mundo. Pero lo de ellos bien puede generar variantes en las corrientes de inversión de los demás (donde, en mínima proporción, estamos incluidos).

Lamentablemente, los informes estadísticos y con números puntuales del éxodo accionario en Wall Street no agregaban nada que sirviera de claro soporte a la actitud tomada.

Sabemos que las golondrinas emigran porque salen de la región fría para pasarse a la cálida. Pero en esto no hay más que hipótesis que cada uno pueda armar, para darle motivaciones al cambio de carteras. Lo único cierto es que una moda inversora decidió pasar del riesgo a la renta fija.

¿Será por una lectura preocupante, sobre el tiempo político que llegará en noviembre? Al que contribuyó el propio Obama -mostrando una inexperiencia atroz- al decir, e instalar, que podrían perder las elecciones...

¿O provendrá de una sensación general, acerca de que la economía norteamericana no encuentra el modo de resurgir y se predispone a recaídas?

Lo que se diga no es bueno para las deducciones. Y que mucha cartera cambie y que la gente reclame sus dineros de fondos en acciones es como que inversores de otras latitudes vean parado a un pájaro de mal agüero sobre la cúpula de sus propios recintos.

Si al lector le interesa cómo estará el Merval hoy, o ma-ñana, está bien. Pero, mejor que no deje de tener en cuenta ese fenómeno del NYSE.

Y se mantenga cauteloso y atento...