15 de septiembre 2010 - 00:00

Cupones bursátiles

La Argentina se niega a ser monitoreada por el Fondo Monetario. Una calificadora internacional le mejora su calificación de deuda. Curioso entrechocar de realidades y sensaciones, mezclándose todo en procura de arribar a una conclusión. ¿Estamos mejor considerados en el mundo de las finanzas. O estamos igual o peor?

Más allá de cómo utilicen las diferentes novedades, hábiles formadores de precios que tienen en sus manos la dirección del mercado, al participante común nada le queda muy claro. Porque, si pertenecemos al conjunto de «socios» del FMI, el hecho de no dejar mirar los números implica que hay motivos para la preocupación. En verdad, nadie puede decir -a ciencia cierta- en qué punto está el país parado, según la imaginativa «contabilidad» que se puede estar llevando adelante.

Por otra parte, el hecho de que tal calificación nos ahorre el signo menos -a un nivel «B»- tiene los perfiles de resultar una «buena nueva».

Si por el mundo se recorren las novedades, se hallarán también manojos de cuestiones que dan para cualquier tipo de opinión.

Si es que las medidas tomadas en Europa son recibidas con beneplácito, como las del lunes anunciadas, o si solamente resultan -diría Kipling- «verdades retorcidas para convertirlas en lazo de los tontos...».

Todo sigue igual -»lo único que cambian son los bolsillos»- en el mundillo actual de los mercados y su dirección.

Se está enfrentando el momento decisivo del ejercicio 2010, sabemos que no ha resultado un período que pueda considerarse como medianamente potable para la tendencia de los índices accionarios globales.

Por momentos se repunta, a través de alguna noticia con pintura de favorable, así como de inmediato llegan nuevas señales que demuelen lo poco construido.

Setiembre es una etapa que se muestra como totalmente indefinida hasta aquí, teniendo por delante el siempre temido efecto de «octubres negros» de Wall Street: y el terreno se ve tan despejado y tentador en superficie como peligroso y minado bajo tal epidermis.

Resultará un período del año donde ya tendrán que aparecer signos más claros sobre el remate, en un centrifugado de hechos políticos, económicos y financieros, en todas partes y toda región: capaz de dar un golpe de timón.