7 de febrero 2011 - 00:00

Cupones bursátiles

Puede que la medida anunciada en estos días, acerca de «pedir explicaciones» -para decirlo en sencillo- de parte del organismo fiscal, por operaciones que involucren, en Bolsa, más de $ 40.000: genere algún tipo de efecto en el sistema. Obviamente, no resultan estímulos positivos para la actividad, aunque tampoco es sorpresa.

Desde épocas «inmemoriales» casi, que cuando «algo» ocupa a funcionarios oficiales -respecto de lo bursátil- ese «algo» es algún proyecto, o medida concreta, en contra. Esto posee sus simbolismos, desde lo político, porque atacar a un mercado de dimensiones liliputienses -que casi no representa más que unas monedas, en el concierto de las transacciones en el país- lleva consigo la imagen tan remanida -y nunca gastada- de estar yendo a combatir evaciones en un «templo del capitalismo, etc., etc.».

Todavía hay mucha gente común que cree que en la Bolsa se crucen las tramas retorcidas que van «en contra del pueblo» (diría un Moyano). Sin ocuparse en reparar que -especialmente en nuestro medio- el sistema bursátil es una sombra de lo que fuera hace un siglo, o en algunos ciclos cortos y espaciados, de últimas décadas. Al día de hoy, los negocios con acciones no están superando por mucho los 10 millones de dólares (la décima parte, de lo que el Banco Central se encarga de invertir a diario para la compra de la divisa).

Articular medidas de tal tipo, que acaso sólo sirvan para deprimir más el sistema, sin consecuencias relevantes para el supuesto objetivo enunciado -demostrar que la Argentina persigue el «la-vado»- seguramente no convencerá a ningún organismo del exterior. Donde conocen a ciencia cierta que, en cualquier lugar, los graves «bol-sones» de lavado se instalan con preferencia en el merca-do inmobiliario, en todas sus formas.

Tiros a la Luna

Dispararle unos tiros a la Luna, para que al menos se puedan oír los estruendos de los proyectiles, puede acarrear un costo/beneficio donde un sistema sumergido, puede que lo esté más. Mientras los verdaderos «enjuagues» prosigan en otros campos. Otorgar incentivos no estuvo, ni estará, en probables agendas oficia-les porque no se tiene un sistema bursátil, sino que solo se lo soporta.

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