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Cupones bursátiles
¿Dónde irán tales activos tóxicos, según la terminología inventada a partir de la crisis y los salvatajes a la americana? Convertirse en aspiradora de papeles que nadie quiere ver, ni por casualidad, irá a repercutir sobre la sanidad de todos los números de la entidad que los absorbe. Estas, entre otras por el estilo, resultan las respuestas para un región con enormes asimetrías y que se está derrumbando, como castillo de naipes.
En la jornada donde esto sucedía, la Bolsa local se sumaba al convoy de lesionados -con nueva baja, del 1,8 por ciento- pero dándose un lujo especial: ver que en el total girado sobre acciones, la cifra llegaba a los $ 415 millones. Nada menos que cien millones de dólares, surcando los paneles del Merval. (Habría que llegar la zona de inicios de los 90 -convertibilidad mediante- para encontrar cifras similares.
La diferencia es que aquello era «socializado» en diversas especies y ahora resultó obra exclusiva de una sola: que debió pasar el «paquete» por el mercado). No podíamos dejarlo afuera del comentario, como un hecho exótico y dentro de una plaza bursátil que, cuando hace más de diez millones de dólares sale a brindar...
El mundo y sus variables están en un punto de suma tensión, de aquellas que terminan de actuar contra tales materiales: hasta llegar a quebrarlos. Y el 2011 que vivimos en todas partes, con noticias que suenan a increíbles -como el perfil de «default» de Estados Unidos- resultan el permanente martilleo sobre el ánimo y la vocación bursátil de muchas carteras. Se atraviesa una zona plagada de males, para lograr breve tregua y hasta caer en otra tierra pantanosa. Se colocan «parches» temporales que duran un suspiro, cuando hay que estar mirando hacia otro foco de heridas y contusiones económicas. Recordemos las apuestas -España, favorita pagando sólo 1,10- para el porvenir: asusta.


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