Si tan cierto es que «no se puede tapar el sol con la mano», un paralelo con las circunstancias que vive el mundo podría acuñar la expresión de: los arreglos de coyuntura no disuelven los problemas de fondo. Y así como todo se predispuso para armar algún festejo, en función de que Obama cierre su acuerdo. O bien, que a Grecia se le inyecten algunas vitaminas, como para que sigan aguantando, los dilemas cruciales que dejó la crisis reaparecerán: para encubrirse en otros nombres, como también en -quizás- nuevos tipos de problemas. Y de tal certeza se pueden construir tiempos posibles, que habrá de transitar la tendencia de los activos de riesgo. En el correr de la semana, y en las tres primeras jornadas, se vieron tres escenarios distintos. Un inicio que reiteraba la figura del lunes previo, yendo todos los índices hacia caída de bastante dureza. Un martes donde se produjo un «rebote» bastante insólito, de acuerdo con lo que había producido la baja del inicio. Y un miércoles donde la «manada bursátil» se desbande, tomando cada uno hacia un puerto distinto. La «industria» que rodea -cada vez más- a la inversión seguramente se tomará de algún saldo común que involucre un signo positivo, dejando de lado el modo tan contradictorio -y falto de sustento- en que transcurren las jornadas. Una especie del «ganar como sea», tan en boga en el mundo del deporte, evitando pormenorizar en los desarrollos y los permanentes cambios de rumbo, que llevan los gráficos. Otras veces puntualizamos, hace unos meses y cuando todavía las evidencias de la flojedad no afloraban tan nítidas, de qué forma se llegaban a modelar las causas, como para que inclusive un solo hecho pudiera jugar a favor en una rueda o en contra en la siguiente. Avanzar, o intentarlo, a pura contradicción y con plena desorientación, es lo que prevalece en la solución de la problemática que está erosionando las economías (y la credibilidad de la gente).
Los mercados están reflejando eso con crudeza en estos meses, aunque no en la magnitud bajista que tal zona conflictiva de las economías haría presumir. En esto, claro, ingresa la visión de cada observador. La nuestra (además de dólar «bastardo», tasas rasas y falta de alternativas) se centra en que existan mercados de escaso volumen, en buena medida «sobrevendidos» y disecados, pudiendo forjar diques de contención. Y ganando tiempo.
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