23 de agosto 2012 - 00:00

Cupones bursátiles

Lo mencionaron mucho por Europa, en cabeza de Francia, que -finalmente- lo llevó a cabo. Por aquí, hace rato que el proyecto se menea como si fuera un fantasma para después retornar al abrigo de un placard. Pero como en estos días el fantasma pareció cobrar más cuerpo, hay que prestarle mayor atención, también desde nuestra columna. La referencia es a: «gravar la renta financiera» que -ciertamente- suena musicalmente para oídos de los que creen descubrir un nuevo filón que refuerce alicaídas arcas fiscales. Por allí, en un periódico semanal se dedicó gran espacio al asunto y las consabidas consultas a los «especialistas». De donde alguno de ellos estimaba una recaudación de $ 5.000 millones, proveniente de la fuente financiera... y bursátil.

En realidad, no sabemos todavía si tal proyecto saldrá original o si en el camino habrá retoques, inclusive si -por una vez- se tomarán el tiempo necesario los que deben analizar no sólo el aspecto optimista y recaudador, sino también los «efectos colaterales» que tal medida podría acarrear al sistema. (No vaya a ser cosa que por cosechar algunas «uvas» se destruya lo que queda del viñedo...)

La pregunta inocente -seguramente para algunos sería la pregunta idiota- que nos hacemos es: «¿De qué renta financiera están hablando?». Seguida de: «¿Será referida a una renta nominal -como la que dispensan los «plazos fijos» frente a la inflación- o se hará sobre la base de una realidad?». En los párrafos que leímos se mencionaban las «acciones». Increíble, pero aparentemente real, que se busque gravar activos que son netamente negativos y que navegan en un mercado que está contraído a no más de seis, siete millones de negociados.

Sería bueno que los que están viendo «renta financiera» en esta época -por fuera de algún bono especial- pudieran brindar algunas pistas acerca de dónde se puede lograr renta real...

Muy agradable para recitar, para que el gran público esté contento de que «avanzan sobre los ricos», pero pasado a la práctica es otra historia. Y también con las peripecias que se están haciendo para evitar que se trasladen los pesos a dólares tal proyecto será un gran aliciente extra (para engrosar tal corriente). Acaso somos unos ignorantes, pero desde tal ignorancia sólo sugerimos que las normas se coloquen bajo el análisis, desde todos los ángulos. Con todo respeto.

Dejá tu comentario