«El nivel de resistencia de una cadena está dado por su eslabón más débil». Lógica pura, una de las leyes básicas que enseñaban -no sabemos si ahora, donde todo cambia- en cursos de «comercialización». Se nos hizo presente esta semana, viendo cómo se movieron los índices bursátiles en general. Que totalmente faltos de algo del combustible de datos favorables en las economías o hechos concretos se colgaron a balancearse de una sola palabra: «expectativas». Y así fueron atravesando las ruedas, sin fuerzas para intentar subir pero lo más llamativo, sin que se resquebrajen los pisos alcanzados. Y dentro del vendaval de malos aconteceres, donde la crisis ha podido erosionar hasta las últimas esperanzas -como China- existían sobrados motivos para ver una pendiente en todos los mercados de riesgo. Hasta el momento, salvo Merval y un par más, esto no se verificó. Por lo que podría hacerse una pregunta como ¿qué sucede cuando una cadena está compuesta de eslabones medianamente débiles, pero ninguno por dónde se rompa? Después, se pueden establecer distintos grados de evolución, con lo exuberante del Dow Jones a la cabeza. Otros que apenas rescatan utilidades nominales. Otro grupo que vive cerca de la cornisa, apenas en superficie. Y detrás de ellos el Merval, que tiene el indeseado lugar de no poder salir del negativo. Pero, con una preocupación mucho mayor de fondo, como es verlo consumido en negocios para papeles privados.
En un mundo que está cabeza abajo, es posible que las viejas máximas también deban colocarse en tal postura invertida. Por ejemplo, parafraseando el clásico consejo que siempre surge en épocas de prosperidad y victorias, adaptado a la otra fase del ciclo. En tal caso, quedaría como «que el fracaso no se nos suba a la cabeza...». No solamente el éxito puede embotar los pensamientos racionales, también las derrotas invaden el terreno de las ideas y de las soluciones. A los gobernantes y las economías el tal fracaso de supuestas salidas se les ha subido a la cabeza. Y en el terreno bursátil local la delicada posición en que se ha caído, en punto a negocios con acciones también está bloqueando, con resignación, a quienes deberían estar analizando posibles estímulos para sacar a la Bolsa de su estado de miseria. (A menos que se quiera dedicar el sistema a derivados inquilinos). Y vaya a saberse...
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